Julián Álvarez desahoga a Argentina en una agónica prórroga ante Suiza y la manda a buscar la final ante Inglaterra

Argentina estaba ahogada, sin aire físico ni emocional, a merced del talento de unos jugadores que jamás se rinden, pero que parecen demasiado humanos como para poner la cuarta estrella sobre el escudo de su camiseta. Eso sí, se rebelan una y otra vez contra el destino. Hay días en que ha sido Messi, en otros aparece la banda, como ante Egipto. Esta madrugada le ha tocado a su socio favorito en Qatar, que aún no había aparecido en este Mundial. Julián Álvarez, en el 112 de la prórroga ante Suiza, corría a controlar un balón en la esquina izquierda del área y, sin levantar la cabeza, soltó un derechazo directo a la escuadra de Kobel. [Narración y estadísticas (3-1)]

 El gol de Mac Allister lo igualó NDoye tras el descanso y la Albiceleste sólo pudo resolver en el tramo final de la prórroga ante un rival con 10. Tras el primer tanto de La Araña en el Mundial llegó el de Lautaro para enloquecer Kansas  

Argentina estaba ahogada, sin aire físico ni emocional, a merced del talento de unos jugadores que jamás se rinden, pero que parecen demasiado humanos como para poner la cuarta estrella sobre el escudo de su camiseta. Eso sí, se rebelan una y otra vez contra el destino. Hay días en que ha sido Messi, en otros aparece la banda, como ante Egipto. Esta madrugada le ha tocado a su socio favorito en Qatar, que aún no había aparecido en este Mundial. Julián Álvarez, en el 112 de la prórroga ante Suiza, corría a controlar un balón en la esquina izquierda del área y, sin levantar la cabeza, soltó un derechazo que enfiló la escuadra de Kobel. El primer picotazo de La Araña estaba siendo esperado por Scaloni, que le volvió a dar la titularidad y lo mantuvo en el campo, y ocurrió cuando más lo necesitaba, en una agónica prórroga que enfilaba los penaltis porque la Albiceleste, con superioridad numérica desde el minuto 70, había sido incapaz de doblegar al rival. Con ese gol ya lograban ser semifinalistas sin fútbol, pero se sumó otro de Lautaro para enterrar a los suizos y mostrar que tienen un don para que todo les salga de cara, además de agallas para descoser los partidos en los minutos donde las piernas tiemblan. [Narración y estadísticas: 3-1]

A Argentina su juego ramplón, al trantrán, que provocaría el bostezo a quienes no llevan la camiseta de barras azules y blancas no le impide estar entre los cuatro mejores del torneo. No se ha sacudido esa sensación de juego pegajoso en toda la competición, como tampoco la polémica arbitral que, esta vez, apareció en la segunda parte. «Podemos jugar mejor. Hemos tenido suerte», reconocía Scaloni.

Parecía que a Argentina le podían bastar los ocho primeros minutos del partido para dar un paso hacia la semifinal de Atlanta, donde ya espera Inglaterra, que fue justo el tiempo que tardó Messi en tocar la pelota. Un primer acelerón que acabó en saque de esquina, con el capitán poniéndola a la cabeza de Mac Allister al primer palo. Felicitó Scaloni a Walter Samuel porque esa jugada estaba trabajada. Messi sirvió y, para sorpresa de Suiza, el centrocampista del Liverpool cabeceó de manera precisa y con fuerza para cruzar el balón de palo a palo sin que Kobel lo percibiera. No le hizo falta más a Argentina para ponerse en ventaja. Trató Suiza de subir un punto la presión y la velocidad en el juego, lo que provocó que la albiceleste acabara encerrándose en torno al Dibu Martínez, que sólo tuvo que emplearse en un disparo lejano de Sow en el minuto 19. Aguantaba al equipo de Scaloni, aunque sin tener el control del juego, presionado por un rival más físico ante el que no podía responder. La orden estaba clara: buscar jugar en campo suizo no para someterlos, sino como medio para defenderse. La fortuna es que ese dominio que llegó a tener Suiza no se reflejó en el marcador por la falta de filo de los europeos. Lo intentaron con poco acierto.

Ndoye lo hizo frente a Nahuel Molina, pero en el último tercio sus decisiones eran equivocadas. También las de Embolo, a quien Dibu Martínez frenó saliéndole a los pies nada más pisó el área. Por si acaso, Argentina ha aprendido del sufrimiento ante Cabo Verde y Egipto. Volvió a arremangarse y atrincherarse porque Messi, después del gol, ya no volvió a aparecer. Dio un paso atrás para defenderse ante un equipo que no encontraba la manera de llevar ese dominio al marcador. Tuvo ocasiones, más que Argentina, en jugada y a balón parado, pero no lo aprovechó.

No pudieron armar los de Scaloni una ventaja más amplia que acabara con la posibilidad de jugársela a cara o cruz, pero en la segunda parte tuvieron a su favor una decisión polémica. Una más en este Mundial. Los había mandado Scaloni estirarse. No podían racanear tanto tiempo. Nahuel Molina probó con un centro chut desviado y, en un abrir y cerrar de ojos, volvieron a desdibujarse. Apareció entonces Ndoye para tantear al Dibu Martínez con testarazos que, primero, aprovechó para ganarse la foto en una palomita, pero después tuvo que estirarse para evitar el empate. Hasta Xhaka, de tiro muy lejano, obligó al arquero. Se había engrasado Suiza y encontró el empate en una jugada que inició el capitán, con Ricardo Rodríguez y la aparición de Ndoye en la orilla izquierda para batir el arco argentino de un derechazo imparable.

Quedaban 30 minutos, el duelo se había enmarañado, pero llegó la polémica. El colegiado portugués Pinheiro pitó una falta de Paredes a Embolo ante el banquillo de Suiza y le enseñó la amarilla al argentino. El VAR, en la revisión de la amonestación, vio que no había existido contacto y avisó al árbitro. Mientras en las pantallas del Arrowhead se avisaba de que había «una confusión de identidad», el árbitro fue a la pantalla y no sólo le quitó la tarjeta al argentino, sino que se la mostró al suizo por fingir. Era la segunda y Suiza se quedó con diez. Desde ese minuto 70, Argentina trató de evitar la prórroga, con Messi más activo, filtrando pases y centros como el que trató de rebañar Nico González en la línea de fondo para ponerla a la cabeza de Mac Allister. También de córner probó el 10 a colocarla a la frontal, donde la semivolea de Lisandro forzó a Kobel a hacer la parada que abría la puerta de la prórroga.

El nudo en la garganta de los cerca de 64.000 argentinos que llenaban las gradas hizo que el estadio enmudeciera en la prórroga porque Argentina, en superioridad, no lograba tumbar a los suizos, que tuvieron en un centro que trató de rebañar Cömert al segundo palo. El tiempo se acababa, Scaloni echó mano del Flaco López para acumular delanteros, pero, en el 112, después de morir una y otra vez en el borde del área, Julián Álvarez decidió aparecer en este Mundial para llevar a su país a las semifinales.

 Noticias de Deportes

Te puede interesar