Muchos lo conocen por el papel de Peeta Melark en la exitosa saga de Los juegos del hambre; otros tantos, por el de Jess Aarons en Un puente hacia Terabithia; e incluso hay quienes recuerdan su pequeño cameo como Ryan en la serie de Los Javis Paquita Salas. Detrás de todos estos personajes está Josh Hutcherson (Kentucky, 33 años), un actor que lleva prácticamente toda la vida delante de las cámaras y que ha sabido moldear su carrera a su gusto, sin dejar que nada ni nadie lo hiciese por él y alejándose del estereotipo de estrella de Hollywood. Pero no todo ha sido fácil: pasó de triunfar en la industria a que su teléfono dejase de sonar de un día para otro. Ahora esa época parece haber quedado atrás y ya tiene una agenda repleta de nuevos proyectos, entre ellos la tercera parte de otra saga, Five Nights at Freddy’s, y la serie I Love LA.
El intérprete consiguió su primer papel a los nueve años y saboreaba el éxito de ‘Los juegos del hambre’ cuando dejó de recibir llamadas para trabajar. Ahora vive entre Madrid y Los Ángeles y tiene entre manos nuevos proyectos, también en la música
Muchos lo conocen por el papel de Peeta Melark en la exitosa saga de Los juegos del hambre; otros tantos, por el de Jess Aarons en Un puente hacia Terabithia; e incluso hay quienes recuerdan su pequeño cameo como Ryan en la serie de Los Javis Paquita Salas. Detrás de todos estos personajes está Josh Hutcherson (Kentucky, 33 años), un actor que lleva prácticamente toda la vida delante de las cámaras y que ha sabido moldear su carrera a su gusto, sin dejar que nada ni nadie lo hiciese por él y alejándose del estereotipo de estrella de Hollywood. Pero no todo ha sido fácil: pasó de triunfar en la industria a que su teléfono dejase de sonar de un día para otro. Ahora esa época parece haber quedado atrás y ya tiene una agenda repleta de nuevos proyectos, entre ellos la tercera parte de otra saga, Five Nights at Freddy’s, y la serie I Love LA.
Hutcherson tenía cuatro años cuando les dijo a sus padres que quería ser actor y nueve cuando, por voluntad propia, llamó a una agencia de actuación en busca de un papel para una película [la primera fue House Blend, de 2002]. Sus padres le dejaron asistir a esas clases de Interpretación en las que le recomendaron viajar a Los Ángeles para hacer una audición. El resto es conocido. “Era implacable, incluso siendo un niño. Ser un niño en esta industria es complicado… He visto a muchos que no querían, pero sus padres les obligaban a estar ahí. Afortunadamente, los míos me apoyaban y he podido cumplir los sueños que tenía de pequeño”, explicó en una entrevista enGreat Day Houston. En otra con The New York Times el pasado mes de diciembre, contó más detalles sobre cómo era ser actor joven: “Nunca quería irme del set. Cuando me decían que se había acabado la jornada, lloraba. Me encantaba todo ese mundo, y todavía lo amo”.
A los 18 años ya había protagonizado películas como Pequeño Manhattan (2005), Zathura: Una aventura espacial (2005), Un puente hacia Terabithia (2007), Viaje al centro de la Tierra (2008) y Los chicos están bien (2010), entre otras. En 2012 llegó el papel de su vida, el que marcaría, para bien y para mal: el de Peetaen Los juegos del hambre, el humilde ayudante en la panadería de sus tíos que es elegido al azar para luchar contra otros 23 tributos. Otras tres entregas llegarían después. “Había una gran promesa sobre cómo iba a ser mi carrera, y nunca se cumplió. He experimentado lo efímero que es todo”, afirmó en The New York Times.
Lo que no sintió siendo pequeño, lo vivió en primera persona en el punto más exitoso de su carrera: “Desde los 23 años hasta los 30 no conseguía los papeles que quería ni me elegían para las audiciones. Fueron años brutales. Fue una lección difícil de aprender a esas alturas”. Hutcherson nunca aspiró alto porque ya había cumplido su sueño: “Nunca he pensado: ‘Quiero ganar un Oscar’ ni ‘Quiero ganar millones de dólares’. Solo quería hacer proyectos interesantes y encontrar maneras de superarme. He visto gente que lo consigue todo. En mi caso, pienso que lo logré el día que me eligieron para mi primer trabajo a los nueve años”, contó al diario neoyorquino.

Siempre fue consciente de que el rechazo es algo habitual en el mundo de la interpretación: muchos actores para no tantos papeles. “Fue como una cadena de llamadas sin respuesta, sin ofertas, haciendo audiciones, pero sin conseguir ningún papel”, afirmó en el podcast Dinner’s On Me. El actor tenía claro que no quería quedarse encasillado en un tipo de personaje concreto, pero la saga de Los juegos del hambre le cerró muchas puertas. “Esos cineastas de autor o creativos independientes con los que me moría por trabajar no me tenían en cuenta porque yo estaba en otra categoría”, confesó en The New York Times. “En mi carrera, le dije que no a muchas cosas que eran el chico bueno, el chico de oro… Me rebelé contra la industria”, aseguró.
En 2023, ocho años después del estreno de la última película de la distopía, le llegó la oportunidad que estaba esperando: participar en Five Nights at Freddy’s. Desde entonces, ha ido encadenando trabajos y actualmente acumula más de nueve proyectos previstos para los próximos años.

En la última década, el actor ha vivido a caballo entre Los Ángeles y Madrid. Desde 2014 mantiene una relación discreta con la actriz española Claudia Traisac, a quien conoció durante el rodaje de la película Escobar: Paraíso perdido. Aunque su residencia permanente está en Silver Lake, tal y como él mismo reveló en una entrevista reciente con Interview, también pasa largas temporadas en la capital española con su pareja. “Es muy curioso, porque soy un chico blanco de Kentucky y de repente hablo con acento madrileño. Muchas veces, cuando estoy en un lugar, cuando hay gente hablando en español y no saben que yo lo hablo, les escucho decir: ‘¿Ese es él?’, ‘¿Cómo se llama?’, ‘Sale en esta peli…’. A mí me gusta muchísimo hablar en español”, afirmó en Uforia Music Podcast. Aunque habla de manera fluida, de momento no se ha planteado hacerlo en la pantalla: “Estoy muy cómodo, entiendo todo y controlo el idioma muy bien, pero actuando no sé, me da un poco de cosa. Me da miedo actuar en otro idioma”, puntualizó en una entrevista con Los 40.

Además de actor, también está empezando en la producción musical. “Toco un poco la guitarra y el teclado, pero en los últimos años he estado intentando producir más música. Mi novia y yo tenemos un pequeño proyecto musical en el que estamos trabajando juntos. Hemos compuesto la banda sonora de un par de cortometrajes”, reveló en Interview.
Hutcherson lleva casi 25 años en la interpretación y ha vivido los sinsabores de la profesión. Nunca ha renegado de su pasado y hasta se rumorea su posible reaparición en la película Los juegos del hambre: Amanecer en la cosecha. «No quiero ser parte del juego de nadie. A lo largo de los años, me he esforzado por no dejarme llevar por la vorágine de Hollywood, como si tuviera que conseguir un contrato con una marca y asistir a siete eventos esta semana para que me vean. Haré lo que sea necesario para promocionar algo, pero no voy a caer en ese juego», sentenció en su entrevista con el periódico neoyorquino.
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