Argentina cerró la fase de grupos del Mundial con una victoria por 3-1 sobre Jordania en un encuentro que sirvió para dar descanso a varias de sus figuras y mantener intacta la confianza de cara a las eliminatorias. El seleccionador apostó por un once con mayoría de suplentes, pero el rendimiento colectivo volvió a demostrar la enorme profundidad de la plantilla albiceleste. Con el billete para los dieciseisavos ya asegurado, el conjunto sudamericano dominó el partido desde los primeros minutos gracias a una circulación rápida de balón y una clara superioridad técnica.
Argentina cerró la fase de grupos del Mundial con una victoria por 3-1 sobre Jordania en un encuentro que sirvió para dar descanso a varias de sus figuras y man
Argentina cerró la fase de grupos del Mundial con una victoria por 3-1 sobre Jordania en un encuentro que sirvió para dar descanso a varias de sus figuras y mantener intacta la confianza de cara a las eliminatorias. El seleccionador apostó por un once con mayoría de suplentes, pero el rendimiento colectivo volvió a demostrar la enorme profundidad de la plantilla albiceleste. Con el billete para los dieciseisavos ya asegurado, el conjunto sudamericano dominó el partido desde los primeros minutos gracias a una circulación rápida de balón y una clara superioridad técnica.
Los jugadores menos habituales aprovecharon la oportunidad para reivindicarse, controlando el ritmo del encuentro y generando numerosas ocasiones de peligro. La gran expectación llegó en la segunda mitad, cuando Leo Messisaltó al terreno de juego para disputar la última media hora. El capitán fue recibido con una ovación ensordecedora por los miles de aficionados argentinos que llenaron el estadio de Dallas, convirtiendo el recinto en una auténtica fiesta albiceleste. Aunque no fue protagonista absoluto del encuentro, su presencia dio otro impulso al ataque argentino y permitió al equipo cerrar el choque con autoridad. Jordania, consciente de la diferencia de nivel entre ambas selecciones, resistió durante muchos minutos y encontró un premio que celebró como una victoria: marcarle un gol a Emiliano «Dibu» Martínez. El tanto desató la alegría de los aficionados jordanos, que se marcharon satisfechos pese a la derrota, también porque su equipo evitó una goleada de mayores dimensiones.
El 3-1 confirma el pleno de confianza de Argentina antes del inicio de las rondas eliminatorias. Los campeones del mundo demostraron que incluso con una alineación alternativa mantienen un alto nivel competitivo, mientras que Messi llegó al tramo decisivo del torneo con menos desgaste físico. Para la Albiceleste, el verdadero desafío comienza ahora, cuando cada partido será una final en la lucha por revalidar el título mundial.
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