Italia contiene la respiración ante la repesca del Mundial: «No podemos pensar en el pasado»

<p>Una generación entera de italianos, todos aquellos que tienen alrededor de 16 años o menos, no han visto a su selección jugar un Mundial. Por eso lo que va a ocurrir esta noche en Bérgamo supone algo más que un simple partido. Es la necesidad, más que la oportunidad, de al menos participar en un torneo que ha ganado cuatro veces. Sólo Brasil (5) tiene más que Italia. Y eso son palabras mayores.</p>

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 La selección transalpina, cuatro veces campeona del mundo, se enfrenta a Irlanda del Norte en el primer partido. Gattuso elige Bérgamo para huir de la presión de un gran estadio  

Una generación entera de italianos, todos aquellos que tienen alrededor de 16 años o menos, no han visto a su selección jugar un Mundial. Por eso lo que va a ocurrir esta noche en Bérgamo supone algo más que un simple partido. Es la necesidad, más que la oportunidad, de al menos participar en un torneo que ha ganado cuatro veces. Sólo Brasil (5) tiene más que Italia. Y eso son palabras mayores.

La de hoy contra Irlanda Del Norte será la noche del todo o nada para la selección. El equipo transalpino hace ya 12 años que no pisa el césped de un Campeonato del Mundo y el clima en el país está marcado por una mezcla de esperanza, preocupación y vértigo. Está en juego el prestigio del fútbol italiano ante la posibilidad de un fracaso deportivo y de imagen.

La fase de repesca será determinante para que los chicos de Gennaro Gattuso, campeón del mundo en 2006, puedan tener el camino allanado para el próximo verano hacia el continente americano. Aguantando la respiración, pues, arranca la cuenta atrás para el partido de esta noche en Bérgamo, en el Norte de Italia, donde la selección transalpina se enfrentará a los norirlandeses en la semifinal de la repesca en la que, si los ‘azzurri’ pierden, están directamente fuera del Mundial, como ya ocurrió en 2018 en Rusia y en 2022 en Qatar. Pero si Italia supera esta primea prueba, el siguiente paso le envía al martes 31 contra el vencedor del Gales-Bosnia.

La prensa deportiva italiana recoge el clima de serenidad y tranquilidad que quiere transmitir Gattuso: «Tenemos que pensar sólo en el partido. No hay que pensar en la próxima cita frente a Bosnia o Gales, ni en el pasado, los cuatro Mundiales ganados o el hecho de que hace 12 años que no jugamos uno», afirmó Gattuso en Coverciano, localidad de concentración. El técnico, de hecho, consciente del ambiente que se vive en el país, despegado de su selección desde hace mucho tiempo, tomó una decisión drástica para el partido de hoy. Él personalmente eligió el Estadio de Bérgamo, con capacidad para apenas 23.000 espectadores, en lugar de San Siro, admitiendo que temía el ambiente de un estadio más grande si el equipo tenía dificultades.

«En un estadio de 60.000 asientos como San Siro, podrían empezar a abuchear después de unos cuantos pases erróneos», explicó. «Quiero crear un ambiente de auténtica efervescencia», añadió. El entrenador ‘azzurro’, quien representa ahora mismo el espíritu de esperanza de la selección italiana. Hace hincapié en la «confianza» que tiene en el conjunto transalpino: «Creo en el grupo por el que he decidido apostar. Se trata de un conjunto que por su comportamiento y el apego demostrado merece una alegría, espero con todo el corazón que esto ocurra. Estos futbolistas no son unos chicos cualquiera: han ganado trofeos, ligas, finales de Champions y conquistado una Eurocopa».

Uno de los aspectos deportivos que más han preocupado, deportivamente, en los últimos días ha sido la llegada y sucesiva salida del delantero Federico Chiesa de Coverciano. Se presentó a la concentración de los ‘azzurri’ pero finalmente tuvo que marcharse porque tenía «problemas», según Gattuso: «No se encontraba al 100% y quería volver a casa, y es justo que lo haya hecho así. Lo hemos decidido juntos, tampoco es cuestión de insistir si alguien no se encuentra bien», explicó el seleccionador.

El excampeón del mundo y hoy entrenador de Italia ha estado trabajando a fondo con los futbolistas de la azzurra para cuidar el sentido de pertenencia entre todos ellos y salir victoriosos esta noche. «He intentado crear una relación con los jugadores. Se trata de un grupo del que estoy muy satisfecho y espero haber alcanzado el objetivo», apunta Gattuso. La clave para él reside sobre todo en la capacidad de mantener despejada la mente, porque hay que «quitarle peso a los chicos» y hay que «hacerles estar bien juntos», pero sabiendo que «puede haber dificultades» a lo largo de un partido.

El punto débil de la selección italiana es, precisamente, gestionar los momentos de dificultad. «Un solo evento no puede cambiar la dinámica de todo un partido», recuerda Gattuso. «Un momento negativo puede tener lugar, pero tenemos que ser buenos en gestionarlo». El seleccionador azzurro subraya que el «defecto» de su equipo es «la dificultad de oler el peligro» y la receta contra ello es «estar lúcidos» e «ir con muchas ganas» al partido de esta noche. Desde luego que hay mucho en juego.

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