Hoy nace La Séptima: el viejo, el mando y las chicas guapas

Por motivos que se me escapan, mi tele está siempre sintonizada en Chicas Guapas TV. Da igual lo que haya estado viendo antes, si me dormí viendo la última y chispeante hoguera de La isla de las tentaciones (placer culpable donde los haya pero qué placer, joder) o si Netflix no recibió respuesta a su prueba de vida tras el enésimo maratón de Pocoyó la mañana del domingo. Sea cuando sea que enciendas la televisión en mi casa, lo primero que te ofrece es Chicas Guapas TV.

 Hoy nace una nueva tele que viene, dice, a llenar el vacío progresista de la parrilla. La revolución llega con una programación en riguroso directo, con Javier Ruiz capitaneando un ejército lleno de rostros femeninos… ¿Son ondas eso que ven mis ojos?  

Por motivos que se me escapan, mi tele está siempre sintonizada en Chicas Guapas TV. Da igual lo que haya estado viendo antes, si me dormí viendo la última y chispeante hoguera de La isla de las tentaciones (placer culpable donde los haya pero qué placer, joder) o si Netflix no recibió respuesta a su prueba de vida tras el enésimo maratón de Pocoyó la mañana del domingo. Sea cuando sea que enciendas la televisión en mi casa, lo primero que te ofrece es Chicas Guapas TV.

Su programación es exactamente lo que promete: señoritas de buen ver, siempre con acento latino -«de Miami para el mundo»-, siempre con el cabello bien ondeado en esa especie de peinado pero sauvageonne que pretende convencer a quien mira de que la presentadora, la entrevistada, la muchacha encuestada por la calle se han levantado así de la cama. Que la belleza de las anunciadas chicas guapas, al fin, es completamente natural e inalcanzable.

Hoy nace una nueva tele, La Séptima, que viene, dice, a llenar el vacío progresista de la parrilla. «Tus ideas son tuyas. La conversación va a ser de todos», reza su lema. La revolución llega con una programación en riguroso directo llena de caras conocidas -algunas robadas a la competencia, otras rescatadas de un cierto ostracismo-, con Javier Ruiz capitaneando un ejército lleno de rostros femeninos… Un momento, ¿son ondas eso que ven mis ojos?

Me permito robar el concepto a mi compañera de columna Carmen Torreblanca, que en un certero post de su no menos certero perfil de Instagram, donde dispara con una gracia envidiable, apuntaba a los bucles creados a golpe de tenacilla como la máxima expresión del adorno. La manifestación de la mujer florero mediada por Dyson, vaya. La Séptima vende una parrilla eminentemente femenina como paradigma del feminismo, pero lo que muestra la foto son un montón de mujeres bellísimas peinadas por el mismo patrón y dos señores mesándose las canas de la barba con una ceja levantada, la viva imagen de la intelectualidad.

Para descubrir las bondades o no de la nueva cadena, en fin, hay que hacer un esfuerzo y resintonizar el televisor. Para ver el nuevo canal de la televisión lineal, esa que las nuevas generaciones no saben ni que existe, hay que tocar botones ignotos del mando a distancia y reordenar los canales al gusto del consumidor. ¿Es acaso la apuesta de enfrentar a los abuelos a tamaña tarea más arriesgada aún que la de lanzar un canal lineal en la era del streaming?

En 2006, La Sexta compró los derechos del Mundial de Fútbol de Alemania como carta de presentación. La Séptima llega con el mismo combo señora joven y sexy / señor de mediana edad y pinta de intelectual, pero sin Mundial. Siempre le quedará el truco de convertirse en canal de inicio en cualquier televisor. Las chicas guapas ya las tiene.

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