Gaspart dice que desconocía los motivos para empezar con los pagos a Negreira

<p><strong>Joan Gaspart, </strong>quien fuera presidente del FC Barcelona entre 2000 y 2003 y vicepresidente durante más de veinte años, ha acudido a declarar en calidad de testigo ante la juez de instrucción que investiga el <i>caso Negreira</i>. En una comparecencia que se ha alargado algo más de media hora, ha negado con vehemencia que el club haya cometido «jamás» «ninguna ilegalidad» y ha dicho «poner la mano en el fuego» por Joan Laporta, Sandro Rossell y Josep Maria Bartomeu, sus predecesores. </p>

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 El ex mandatario acude a declarar como testigo ante la juez y arremete contra el Real Madrid  

Joan Gaspart, quien fuera presidente del FC Barcelona entre 2000 y 2003 y vicepresidente durante más de veinte años, ha acudido a declarar en calidad de testigo ante la juez de instrucción que investiga el caso Negreira. En una comparecencia que se ha alargado algo más de media hora, ha defendido con vehemencia que el club no ha cometido «jamás» «ninguna ilegalidad» -los supuestos pagos a cambio de ayudas arbitrales- y ha dicho «poner la mano en el fuego» por Joan Laporta, Sandro Rossell y Josep Maria Bartomeu, sus predecesores. El montante superó los ocho millones en dos décadas.

La relación con el vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), José María Enríquez Negreira, comenzó bajo el mandato de Gaspart en 2001, aunque este viernes ha asegurado que desconocía los motivos del club para iniciar los pagos y quién tomó la decisión. «El club recibía mil facturas», ha respondido tras asegurar que su trabajo era encargarse de la parte deportiva, de los fichajes y los traspasos del primer equipo azulgrana.

Los ingresos a Negreira del mantuvieron durante las presidencias de Laporta (durante su primer mandato), Rosell y Bartomeu, hasta que cesaron en mayo de 2018, en el momento en el que la RFEF cambió a los miembros del Comité Técnico de Árbitros y despidió al propio Negreira.

«El Barça no ha cometido ninguna ilegalidad y nunca ha comprado árbitros», ha repetido ante los medios de comunicación al salir de los juzgados de Barcelona, una afirmación que ha trasladado en varias ocasiones ante la magistrada en su declaración. De hecho, a su salida de la Ciudad de la Justicia ha aprovechado para criticar al Real Madrid y a Florentino Pérez: «No hacen daño al Barça. Se lo hacen al fútbol».

«El Barça, el Madrid, todos los equipos de España, todos los equipos de Europa, tienen ojeadores, intermediarios, personas que hacen informes, esto es normal, ha sido siempre igual», ha proseguido para justificar los pagos y el servicio.

En marzo de 2023 empezó la instrucción del caso Negreira, abierta a raíz de una denuncia de la Fiscalía por los delitos de corrupción entre particulares en el ámbito deportivo, administración desleal y falsedad en documento mercantil.

En la causa se investiga si los pagos del Barcelona al exárbitro y a su hijo -cerca de ocho millones de euros entre 2001 y 2018- pudieron obedecer a una retribución «ilegítima» a árbitros de fútbol, en el marco de una posible corrupción «sistémica» en el seno del Comité Técnico de Árbitros (CTA) cuando Negreira era vicepresidente de este organismo.

El próximo 10 de abril está previsto que declaren la vicepresidenta del FC Barcelona, Elena Fort, como representante del club, que está imputado como persona jurídica, y el delegado del primer equipo, Carlos Naval, en calidad de testigo.

Los ex presidentes del FC Barcelona, Rosell y Bartomeu, que declararon como investigados en septiembre del año pasado, aseguraron que la vinculación contractual con el exvicepresidente del CTA fue una herencia de anteriores mandatarios blaugranas. Rossell defendió que los informes tenían un precio de mercado, de forma que cada uno de ellos no superaba los 250 euros. Una cantidad insuficiente, según su criterio, para conseguir favores arbitrales.

Laporta sí que confirmó los informes de Negreira y explicó que cuando llegó al club azulgrana -ocupó la presidencia en su primera etapa entre 2003 y 2010- fue la comisión deportiva la que le aconsejó que eran pagos que merecía la pena seguir haciendo porque se trataba de informes «técnicos y de scouting», según su definición, útiles para el club y el equipo. Además, no pasaban por la junta directiva al tener un importe inferior a lo estipulado, por lo que se mantuvo el servicio.

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