El talento de Jean Montero aplasta el coraje del Barça y el Valencia acaricia la ACB

A un paso de su segunda Liga Endesa. A un suspiro de rematar una temporada histórica. La sensación durante toda la final es que el Valencia Basket es como un río a punto de desbordarse. El Barça intenta ser dique, tira de puro coraje, pero no le llegan las fuerzas. Con un Jean Montero otra vez descomunal, los de Pedro Martínez ganaron el tercero en el Palau y están a una victoria del título. [80-88: Narración y estadística]

 El dominicano vuelve a firmar un partido antológico (29 puntos, 36 de valoración…) para la victoria taronja en el Palau y pone el 2-1 en la final  

A un paso de su segunda Liga Endesa. A un suspiro de rematar una temporada histórica. La sensación durante toda la final es que el Valencia Basket es como un río a punto de desbordarse. El Barça intenta ser dique, tira de puro coraje, pero no le llegan las fuerzas. Con un Jean Montero otra vez descomunal, los de Pedro Martínez ganaron el tercero en el Palau y están a una victoria del título. [80-88: Narración y estadística]

El tiempo se detiene cuando el balón llega a las manos del dominicano, eléctrico, genial, indefendible. Hubo un rato, cuando el Valencia pareció romper el partido en el tercer cuarto, que parecía como si jugara en las canchas callejeras de Santo Domingo. Anotó en ese tramo 15 puntos sin fallo y el Palau enmudeció, 18 abajo (53-71).

Al Barça le ha llevado su amor propio a esta final, el coraje de jugadores que se saben sin futuro de azulgrana, pero que son capaces de competir y rebelarse. Eso les permitió volver a acercarse, igualar incluso (73-73) con un parcial (20-2), Brizuela desatado, que nadie hubiera imaginado. Pero eran alardes inútiles ante un Valencia tan decidido. Un triple clave de Badio (su única canasta en toda la noche) y otro vendaval de Montero, que acabó con 29 puntos, cinco rebotes y cinco asistencias.

Porque la final es cosa de ritmos, de equipos exhaustos a estas alturas que siguen persiguiendo como autómatas un título que sea colofón y gloria. El Palau entró en escena y pocos recintos hay en el baloncesto nacional con más presión. Es como si el pasado no contara, la victoria azulgrana en el apasionante primer partido en el Roig, la paliza como respuesta del Valencia. Ganar el tercero era match ball.

Kevin Punter y  Montero, durante el partido.
Kevin Punter y Montero, durante el partido.EFE

El Barça se sabe la teoría. Otra cosa es ser capaz de aplicarla ante este Valencia que es un aluvión. Consiguió detenerlo en el primer cuarto, un nivel físico terrible, intensidad y una defensa capaz de dejar en 15 puntos el equipo más anotador de Europa. Pero, de repente, fue como si todo ese esfuerzo le pasara factura. Y los taronja tiran por tierra todo el trabajo ajeno en un pestañeo. Así fue el 0-12 a la vuelta del primer cuarto.

Shengelia sostenía a los azulgrana y Pradilla, Montero y De Larrea hacían daño para un Valencia, al que sólo la precipitación estorbaba a su plan. La vuelta de vestuarios fue definitiva. Sus señas de identidad, ritmo, rebote ofensivo, descaro frente al fallo. Apenas la defensa zonal, la caja sobre Montero que se inventó Xavi Pascual, le desvió de sus intenciones. Pero este Valencia, que ganó la Supercopa, que disputó su primera Final Four, tiene carácter hasta para no derrumbarse en semejante escenario. Una victoria que no olvidará.

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