<p>De repente, cesó el ruido. Porque el Real Madrid de <strong>Scariolo</strong> vence y convence. Ni siquiera atravesó una crisis. Fueron dudas, desacierto, momentos de desconexión. Y algunas derrotas, no muchas. La del Barça en el Palacio, en ACB, fue el toque de atención o el punto de partida. Ante el Armani Milán los blancos corroboraron el estupendo fin de semana, la revancha ante los azulgrana, el campeonato de invierno en Liga tras tumbar al Valencia. Seis victorias desde aquel 4 de enero y, sobre todo, la sensación de fluidez, de rodillo. El equipo de <strong>Peppe Poeta</strong> no le duró este martes ni medio partido. <a href=»https://www.elmundo.es/deportes/baloncesto/euroliga/real-madrid-olimpia-milan/2026/01/20/02_0203_20260120_6210_7903-directo.html»>[106-77: Narración y estadísticas] </a></p>
Los blancos suman seis victorias seguidas y se acercan al liderato de la Euroliga tras pasar por encima de los italianos.
De repente, cesó el ruido. Porque el Real Madrid de Scariolo vence y convence. Ni siquiera atravesó una crisis. Fueron dudas, desacierto, momentos de desconexión. Y algunas derrotas, no muchas. La del Barça en el Palacio, en ACB, fue el toque de atención o el punto de partida. Ante el Armani Milán los blancos corroboraron el estupendo fin de semana, la revancha ante los azulgrana, el campeonato de invierno en Liga tras tumbar al Valencia. Seis victorias desde aquel 4 de enero y, sobre todo, la sensación de fluidez, de rodillo. El equipo de Peppe Poeta no le duró este martes ni medio partido. [106-77: Narración y estadísticas]
Porque al descanso, el Madrid (en el que descansó, de los habituales, Llull) había pasado por encima de los italianos con una acumulación de sus virtudes. A su renacida defensa -¿qué fue de encajar 100 puntos por norma?- se unió la puntería que es, de momento, la gran asignatura pendiente. En 17 minutos ya iban siete triples (de 11) y 50 puntos como si nada. Como encesta Trey Lyles, con una facilidad insultante. Así fueron sus 11 puntos casi seguidos que hicieron temblar al Armani.
El Madrid fluía, 14 asistencias, y cada elemento que aparecía en cancha elevaba el listón. Como si los mecanismos empezaran a funcionar. El Armani, que acudía al Palacio con alguna baja importante (Bolmaro), trató de reaccionar tras el paso por vestuarios. Pero su energía se transformó en tal precipitación que su entrenador -que sustituyó al legendario Ettore Messina– acabó por hasta quitarse la corbata. Ya perdían por 23 (62-39), tras la enésima contra blanca. Y, al rato, cuando Lyles volvió a la cancha, de 27 (75-48).
Porque el canadiense (10 temporadas NBA en su espalda), que pasea por el centro de Madrid probando cafeterías y compartiendo experiencias con sus fans en redes sociales, es una delicia. El factor desequilibrante que ha encontrado Scariolo desde el banquillo, demasiado para casi cualquier defensa con su variedad de ejecución. Se fue con 17 puntos en 17 minutos… como si nada.
El duelo había muerto demasiado pronto. Apenas unos minutos para Bryan Dunston tras un tiempo lesionado. Y confianza de Scariolo para los menos habituales –Kramer (12 puntos), Len, Okeke…-, que llegaron a estirar el marcador hasta la treintena (98-68) con los triples de Andrés Feliz. 25 asistencias, cinco jugadores por encima de la decena… El jueves aguarda el Mónaco, uno de los últimos que zarandeó al Madrid. Ahora ambos compiten en las cumbres de la Euroliga. Otra buena prueba para comprobar el despegue de este Madrid.
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