El presidente de Corea del Sur exige una reforma urgente en su selección y ordena al Ministerio de Deportes investigar el fracaso mundialista

Corea del Sur protagonizó, contra todo pronóstico, uno de los grandes batacazos del Mundial de 2026 al quedar eliminada en la fase de grupos. En un emparejamiento que, según el ranking FIFA, parecía muy asequible, el combinado asiático sumó unos paupérrimos tres puntos gracias a una victoria contra República Checa. Las derrotas ante México, anfitriona y favorita, y la inesperada caída frente a Sudáfrica, la cenicienta del grupo, encendieron las alarmas al más alto nivel gubernamental.

 Tras tildar de «absurda» la gestión basada en el «amiguismo», Lee Jae Myung ordena una auditoría para investigar el mal desempeño de su selección  

Corea del Sur protagonizó, contra todo pronóstico, uno de los grandes batacazos del Mundial de 2026 al quedar eliminada en la fase de grupos. En un emparejamiento que, según el ranking FIFA, parecía muy asequible, el combinado asiático sumó unos paupérrimos tres puntos gracias a una victoria contra República Checa. Las derrotas ante México, anfitriona y favorita, y la inesperada caída frente a Sudáfrica, la cenicienta del grupo, encendieron las alarmas al más alto nivel gubernamental.

Este fracaso ha provocado un auténtico terremoto en la sociedad coreana. El presidente del país, Lee Jae-myung, alzó la voz en nombre de la afición y, tras calificar la eliminación de «absurda» e «inesperada», ordenó al Ministerio de Deportes una investigación exhaustiva a la Federación.

A través de su cuenta personal de X (antes Twitter), el mandatario acusó de nepotismo y amiguismo a la cúpula directiva del fútbol en un mensaje directo al ministro del área, Choi Hui-young: «Cuando el amiguismo y el favoritismo tienen prioridad sobre la competencia a la hora de seleccionar a un comandante, el resultado es tan predecible como el fuego quemando el papel», reza el comunicado.

Ante este descalabro futbolístico, el presidente exige que la Asociación de Fútbol de Corea (KFA) y otros comités eliminen el sistema de votación cerrado (donde votan unos delegados a dedo) y se adopte un sistema de sufragio directo donde voten todos los miembros del sector deportivo.

A su vez, ha pedido explicaciones al Ministerio de Deportes y exige un sistema más estricto y que se mejoren los organismos: «Dado que se invierten importantes fondos de los contribuyentes y recursos de apoyo estatal incluso en la participación en el Mundial, pido que el Ministerio aborde minuciosamente las circunstancias exactas de este incidente, analice sus causas y desarrolle medidas para prevenir otra caída parecida».

Esta generación de futbolistas ilusionaba especialmente a su país. Con figuras de la talla de Son Heung-min apurando sus últimos años en la selección, y un bloque asentado en las grandes ligas europeas (como Lee Kang-in en el PSG o Kim Min-jae en el Bayern de Múnich), el doloroso tropiezo ante Sudáfrica precipitó su despedida del torneo. Un duro golpe que ahora obliga a mirar al futuro. Si las reformas del presidente prosperan, la gestión del fútbol nacional dejará atrás el «amiguismo» para regirse por la meritocracia y mediante elecciones democráticas y directas.

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