
El verano es mar; el eco calmo con que uno escucha el mundo al zambullirse bajo el agua y la exaltación de saltar sobre la tabla o el kayak, remo en mano, de sentir el sudor y el salitre sobre la piel. Los días lentos y plenos que acaban al contemplar el destello dorado de los últimos rayos de sol en el horizonte y los que discurren con ritmo propio, en los que en 24 horas cabe una vida entera. El verano es “felicidad de la buena”, como reza el eslogan de la Consejería de Turismo de la Región de Murcia; y es que en este enclave del sureste español, con sus dos mares de personalidades antagónicas y complementarias separadas por apenas unos kilómetros, el viajero dispone de los mejores ingredientes para componer su propia fórmula única de disfrute.



La Región de Murcia reúne más de 250 kilómetros de litoral en los que el Mediterráneo y el Mar Menor ofrecen dos formas distintas y complementarias de disfrutar del agua, el deporte, la naturaleza y el descanso. Una invitación a descubrir la Costa Cálida desde una perspectiva activa o pausada, pero siempre sorprendente 
El verano es mar; el eco calmo con que uno escucha el mundo al zambullirse bajo el agua y la exaltación de saltar sobre la tabla o el kayak, remo en mano, de sentir el sudor y el salitre sobre la piel. Los días lentos y plenos que acaban al contemplar el destello dorado de los últimos rayos de sol en el horizonte y los que discurren con ritmo propio, en los que en 24 horas cabe una vida entera. El verano es “felicidad de la buena”, como reza el eslogan de la Consejería de Turismo de la Región de Murcia; y es que en este enclave del sureste español, con sus dos mares de personalidades antagónicas y complementarias separadas por apenas unos kilómetros, el viajero dispone de los mejores ingredientes para componer su propia fórmula única de disfrute.



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