El Atlético empata en Turquía y se complica el top’8

<p>Insistió mucho el <i>Cholo </i>en la importancia de los seis puntos restantes. Se mentalizaron los jugadores de la importancia de ganar en el infierno turco. Pero no pudo ser. Se empujó especialmente al principio y al final. Con asedios a la portería de <strong>Cakir</strong>, aunque con más susto que muerte. Apenas tuvo que usar las manos el portero turco hasta los últimos 10 minutos y no las tuvo que usar tampoco <strong>Oblak</strong>, en su centenar de partidos en Champions, hasta el paradón final que salvó el empate a los rojiblancos. Los goles los hicieron los colchoneros sólo que <strong>Giuliano </strong>hizo el suyo en la puerta correcta y <strong>Llorente </strong>en la propia. <a href=»https://www.elmundo.es/deportes/futbol/champions-league/2026/01/21/696f80b1fdddff191d8b45d5.html?intcmp=masnoticiasportada» target=»_blank»>[Narración y estadísticas, 1-1]</a></p>

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 Los rojiblancos, con un gran inicio y final de partido, no pudieron sacar los tres puntos ante un combativo Galatasaray  

Insistió mucho el Cholo en la importancia de los seis puntos restantes. Se mentalizaron los jugadores de la importancia de ganar en el infierno turco. Pero no pudo ser. Se empujó especialmente al principio y al final. Con asedios a la portería de Cakir, aunque con más susto que muerte. Apenas tuvo que usar las manos el portero turco hasta los últimos 10 minutos y no las tuvo que usar tampoco Oblak, en su centenar de partidos en Champions, hasta el paradón final que salvó el empate a los rojiblancos. Los goles fueron colchoneros sólo que Giuliano hizo el suyo en la puerta correcta y Llorente en la propia. [Narración y estadísticas, 1-1]

No se puede reprochar al Atlético su salida de la caseta. Fulgurante, intenso y con intención. Cualquiera diría que los 50.000 tipos del Ali Sami Yen eran los que habitualmente animaban desde las gradas del Metropolitano, donde los rojiblancos usan siempre una marcha más. Se necesitaban victorias en las dos jornadas europeas que quedan y en eso estaban los chicos del Cholo.

Y no hay un chico más del Cholo que su propio hijo, claro. Sin duda, el mayor peligro rojiblanco ante las huestes turcas. Suyo fue el primer tanto, aunque parte del mérito hay que dárselo a Ruggeri, por su templado centro, y a Elmalli, que decidió agachar la cabeza para facilitar el remate del Cholito. Antes había tenido una Julián, pero el argentino sigue en depresión. Se notó especialmente en un disparo que realizó desde la frontal, uno de sus lugares predilectos, sin oposición y con el balón rodando hacia su pie. La mandó al graderío.

Ante la negación del gol, está el delantero rojiblanco ejerciendo más como llave entre líneas y lo cierto es que no se le da mal esa labor. Acompaña bien la salida de balón y ayuda a encontrar a Sorloth, un delantero que nunca ha estado tan centrado en el Atlético como en estos momentos, según reveló el Cholo recientemente.

Lo cierto es que los rojiblancos tenían la obligación de presionar la última línea del equipo de Okan Buruk, la más floja de largo. Porque del medio a arriba tienen pólvora. Este Sané no desmerece al del Bayern, Yilmaz es un futbolista que sabe encontrar espacios donde no los hay y Osimhen es un tanque que ya obligó a Pubill a varias pugnas, en una de ellas le sacó una amarilla.

Lo negativo del primer tiempo fue una jugada desafortunada de Llorente. Quizás debió de darse cuenta el madrileño que no tenía a nadie alrededor a la hora de afrontar el centro chut de Sallai. Se precipitó el defensa rojiblanco y se introdujo el balón en su portería. El empate dio lugar a varios minutos de locura y de poca estabilidad en el medio campo que Barrios y Koke, con inteligencia, decidieron frenar. Para jugar como en el minuto 80, lo mejor es llegar a ese minuto 80.

Para sorpresa de nadie, Simeone decidió meter a Baena por Almada, con amarilla, desde el inicio del segundo tiempo. Tendrá muchas cosas el técnico argentino, pero el no intervenir pronto en el partido no es una de ellas. De hecho, poco después también cambió a Barrios, con tarjeta, y a Koke. Al campo Cardoso y Le Normand. La precaución y la polivalencia de Llorente, que volvió al mediocampo, favorecieron la estrategia cholista. Si ya hubieran conseguido marcar en una jugada con cuatro remates consecutivos habría sido muy del técnico argentino.

Con apenas un cambio, el de Sara, Buruk embotelló a unos rojiblancos que perdieron la iniciativa del juego. Los turcos se echaron encima de los de Simeone y los colchoneros no encontraban ni el balón, ni la manera de atacar la línea defensiva rival. Pintaban bastos y el entrenador recurrió a Nico para encender de nuevo a su equipo y recuperar el cuero.

Y lo hizo. Se volcó el Atlético sobre Cakir. Con muchas ocasiones pero poca efectividad. Quizás la más peligrosa fue una falta al borde del área que el portero turco sacó cercana a su escuadra. Respondió Oblak con una mano que salvó a su equipo el punto final. No dio tiempo para más y los rojiblancos ya no dependen de sí mismos para entrar en el top’8. Malas noticias y más después de que el curso pasado lo cerraran como quintos.

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