De Riofrío a Alhama: ‘road trip’ por el Poniente de Granada

El Poniente de Granada casi consigue llegar a 2026 como un sitio virgen de Instagram, un territorio inexplorado, apto solo para viajeros bien informados. Y eso a pesar de que, en 2021, National Geographic descubrió Montefrío, publicó una impresionante foto panorámica y colocó a ese pueblo en la lista de los 10 lugares con las mejores vistas del mundo. Montefrío es hoy el enclave más visitado de la región. Pero más que Montefrío, lo que se conoce es el spot desde donde cientos de turistas replican la famosa portada de la revista sin sentir ni una pizca de curiosidad por caminar las calles diminutas que se intuyen en la foto de marras, probar su AOVE con denominación de origen granadina o visitar su iglesia de planta redonda que sigue el patrón del Panteón de Roma. Nada. Con la foto se van más que contentos.

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Guía práctica

Dónde comer

  • Riofrío (Pedanía de Loja). Pegada a la A-92, recibe los fines de semana un gran número de viajeros, fundamentalmente granadinos. En algunos de sus restaurantes sirven el esturión ahumado de la piscifactoría de Riofrío y su famoso caviar.
  • Bar / restaurante Los Ángeles (Játar). Es punto obligado para los excursionistas que realizan algunas de las rutas de su entorno. El choto al ajillo o las setas (en temporada) son su producto estrella.
  • Casa Piolas (Algarinejo). El chef José Caracuel, conocido como El chef de la aceituna, propone un menú con maridaje que mezcla innovación y tradición. La sinfonía de entrantes basados en la aceituna (algunos auténticos trampantojos) ya es razón de peso para entregarse a ese comer con pausa. A Casa Piolas hay que ir sin prisas y, si es posible, quedarse a dormir en alguna de las casas rurales del entorno.

Dónde dormir

  • El hotel Mirador de Loja, del Grupo Abades. Además de habitaciones que destacan por su confort, tiene vistas espectaculares a la ciudad de Loja con todo su poderío patrimonial, restauración y spa.
  • Lujo en Alhama de Granada. Cerca de la plaza que concentra todo el poder político de la etapa cristiana (iglesia, cárcel, pósito, el Hospital de la Reina…) está Vendederas Boutique Villa Luxury, una casa rural recién inaugurada con capacidad para seis personas y un spa en el pequeño patio interior.
  • Hospedería La Seguiriya. Pegada a los Tajos de Alhama, ofrece silencio en un entorno rústico pero confortable. Tiene restaurante y una terraza donde el desayuno es un lujo. La hospedería cuenta con seis habitaciones (algunas familiares), cada una con características diferentes y con nombres de cantes flamencos.

 Dos días por esta zona de la provincia dan para conocer pueblos como Loja, Montefrío y Moclín, además de las interesantes visitas al poblado prehistórico de Villavieja y el observatorio Sky Andaluz  

El Poniente de Granada casi consigue llegar a 2026 como un sitio virgen de Instagram, un territorio inexplorado, apto solo para viajeros bien informados. Y eso a pesar de que, en 2021, National Geographic descubrió Montefrío, publicó una impresionante foto panorámica y colocó a ese pueblo en la lista de los 10 lugares con las mejores vistas del mundo. Montefrío es hoy el enclave más visitado de la región. Pero más que Montefrío, lo que se conoce es el spot desde donde cientos de turistas replican la famosa portada de la revista sin sentir ni una pizca de curiosidad por caminar las calles diminutas que se intuyen en la foto de marras, probar su AOVE con denominación de origen granadina o visitar su iglesia de planta redonda que sigue el patrón del Panteón de Roma. Nada. Con la foto se van más que contentos.

Este road trip no es para ellos, porque si del lugar más popular del Poniente de Granada solo se conoce un mirador, del resto se sabe mucho menos. Algunos pueblos como Alhama de Granada y Loja son más conocidos, pero es el único territorio de la provincia andaluza donde apenas hay explotación turística. Durante casi un siglo, el Poniente fue el escudo que impidió el avance de las tropas cristianas hacia Granada, y hoy sigue siendo un gran misterio, incluso para muchos granadinos.

Primer día: caviar ecológico y paisajes lunares

Salimos de Granada en coche por la A-92, la primera parada la hacemos a 45 minutos de la capital, en Riofrío, la primera piscifactoría con certificación ecológica del mundo. Esta empresa fue la primera en obtener ese sello para el caviar y la carne de esturión. Solo tres compañías en el mundo lo han conseguido, las otras dos están en Estados Unidos y en Francia. En más de un restaurante de lujo de España se sirve en la carta caviar de Riofrío.

Su historia empieza en 1955, cuando el pediatra navarro Luis Domezain abrió la primera piscifactoría comercial en España dedicada a la trucha, cerca del río Riezu. El éxito fue tan grande que decidió expandirse y, en 1963, abrió Riofrío para la producción de truchas. Pero uno de sus hijos, Alberto, era biólogo y quiso experimentar también con el esturión. A finales de los años noventa se obtuvo la primera cosecha de caviar a partir de una especie autóctona del Guadalquivir llamada Naccarii, que prácticamente está en extinción.

Cuenta la leyenda que, antes de decidirse por Riofrío, el doctor Domezain escribió a cazadores y pescadores de toda España pidiendo recomendaciones de lugares con buen caudal y calidad de agua. Al final, Riofrío ganó la apuesta casi exclusivamente por la calidad mineral del agua proveniente de las formaciones kársticas de la Sierra de Loja, que además se mantiene a una temperatura constante de entre 14 y 15 grados. Según nos explica la guía, estas formaciones geológicas actúan como un filtro natural y garantizan que, incluso en años de sequía, el manantial siga brotando. Tras la visita por las instalaciones de la piscifactoría, se puede hacer por 30 euros una degustación de caviar con una copa de cava. Por 15 euros es posible probar solo el caviar. Todo muy razonable.

La segunda parada del día es en el mirador del Karst de Sierra Gorda, en Loja. Un lugar para guardar el teléfono y disfrutar en silencio de una de las puestas de sol más impresionantes del territorio. A esa hora salen a pastar las ovejas lojeñas. Luego caminamos por el lapiaz de Loja, un sendero que atraviesa un paisaje lunar formado por formas kársticas que filtran el agua que luego brotará en los manantiales de Riofrío.

La tercera parada de la jornada ya no puede ser para cenar en el restaurante Flati, en Loja, un menú diseñado con productos locales: pan, AOVE, trufa ahumada, jamón de la sierra de Parapanda, criado con aceitunas, queso de Montefrío y alcachofas del valle de Zafarraya. El establecimiento ha cerrado este verano porque su dueño, Antonio Díaz, se jubila. No hay reemplazo.

Segundo día: “Me traes por la calle de la Amargura”

El segundo día nos dirigimos al extremo oriental de la comarca de Loja, al pueblo de Moclín. Cualquiera diría que el refrán “me traes por la calle de la Amargura” se lo inventó alguien mientras iba por la cuesta que lleva a su castillo, justo por la calle de la Amargura. El esfuerzo y la subida merecen la pena. Desde lo más alto se contempla la Vega de Granada, Sierra Nevada y Jaén, concretamente la fortaleza de La Mota en Alcalá la Real. Los nazaríes lo llamaban la fortaleza de las dos pupilas porque, decían, por el norte vigilaba a los cristianos al tiempo que protegía Granada. Este castillo lleva cerrado varios años, pero en breve se podrán hacer visitas guiadas (que habrá que reservar con antelación).

Bajando del castillo está la iglesia de la Encarnación, donde se encuentra el Cristo del Paño, un regalo que hizo al pueblo Isabel la Católica tras la conquista. Al cuadro, que muestra a un nazareno cargando la cruz, se le atribuyen propiedades milagrosas que atraen cada 5 de octubre a miles de devotos a la romería del Cristo del Paño, declarada Fiesta de Interés Turístico de Andalucía y en la que se inspiró Federico García Lorca para crear su Yerma.

Llegamos a Montefrío en nuestra siguiente parada. Más allá de las vistas que inmortalizó la portada de National Geographic, hay un pueblo de calles estrechas donde se come muy buen queso (de Montefrío) y un AOVE que tiene la denominación de origen Poniente de Granada. Frente al Ayuntamiento está la iglesia de la Encarnación, con una planta redonda que replica el patrón del Panteón de Roma. En lo alto del cerro, dominando todo, está la antigua iglesia de la Villa, en su día construida encima del castillo nazarí y hoy desacralizada. Alberga el Centro de Interpretación de la Última Frontera de Al-Ándalus.

El lector habrá notado que hay muchas iglesias en Granada llamadas “de la Encarnación”. Nos explica Adrián Álvarez, historiador y guía de la Alhambra, que en el reino de Granada todas se llaman así, incluida la catedral de Granada, porque los Reyes Católicos, cuando conquistaban un nuevo territorio musulmán, consideraban que ahí se estaba personificando Cristo, una metáfora de la encarnación de la religión cristiana en territorio musulmán.

Hacemos una parada para una comida larga en Casa Piolas, en Algarinejo, un restaurante pilotado por el chef José Caracuel que fusiona la vanguardia culinaria con los productos kilómetro cero y la filosofía slowfood.

Seguimos después la ruta en el poblado prehistórico de Villavieja, próximo a la localidad de Fuentes de Cesna (Algarinejo), donde nos espera una visita guiada de lujo con el arqueólogo Antonio Morgado, que dirige las excavaciones del lugar, considerado un conjunto monumental único en Europa. Se trata de una fortificación fosilizada de la Edad de Cobre, construida entre los años 2800 y 2700 antes de Cristo, que conserva una muralla de tres metros de altura y 300 metros de longitud. Se cree que es la única en el continente de esa antigüedad que conserva semejantes dimensiones. Los trabajos de excavación han revelado que hace 5.000 años ya se consumía “habas con jamón” en la región, el 60% de la dieta cárnica era cerdo, y se acompañaba de leguminosas parecidas a las habas. Este es el único yacimiento prehistórico de Granada que es visible desde el aire. Existen imágenes aéreas tomadas por estadounidenses en la década de 1950 en las que se puede apreciar claramente el lugar, que fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2023.

La última parada del día son las termas que bañaron a romanos y nazaríes y que dan nombre a la ciudad, la Alhama de Granada. Los baños árabes de los siglos XII-XIV son de los mejor conservados de la época, y ofrecen un espacio mágico de bienestar donde el agua mana a 40 grados desde grietas naturales.

En la sierra de Alhama funciona desde 2022 un observatorio astronómico donde Stéphane, suizo brasileño, y su pareja, Flavia, italiana, establecieron su telescopio después de buscar durante cuatro años en Google Earth el mejor sitio de la Tierra para montarlo. Buscaban un sitio alto, llano, sin obstáculos visuales y con el máximo posible de cielos despejados. Cuando Stéphane lo encontró en la pantalla, voló desde Suiza para confirmar que el sitio existía. Jamás había escuchado hablar de Alhama de Granada. El observatorio, llamado Sky Andaluz (porque, explican sus fundadores, pensaban que tendrían una audiencia anglosajona, y no ha sido así), se presenta como “un refugio de desconexión y humildad ante el cosmos”. Está situado en Alhama de Granada porque es el mejor punto geográfico de Europa para mirar las estrellas. Sostiene su fundador que los narcisistas no vienen aquí porque “no les interesa ver algo mayor que ellos mismos”.

Última parada: al fresco de las mazmorras

La última noche dormimos en la Hospedería La Seguiriya, con vistas a los Tajos de Alhama, así que el desayuno lo hacemos en su terraza antes de dar un paseo por el casco histórico de Alhama de Granada, el lugar “donde empezó todo”. Una vez conquistado el territorio en 1482, comienza la Guerra de Granada, que termina 10 años después con la entrega de las llaves de la Alhambra a los Reyes Católicos. Todo el casco histórico de Alhama es Conjunto Histórico Artístico y se conservan edificios como el llamado Hospital de la Reina (1485), el primer hospital de sangre del Reino de Granada construido por orden de los Reyes Católicos. Merece mucho la pena visitar las mazmorras de la antigua cárcel que antes fueron silos y que hoy se aprovechan para los conciertos en verano porque se está muy fresquito allá dentro. También visitamos la antigua cárcel, hoy Centro de Interpretación de Alhama de Granada, donde se repasa la historia del pueblo y, en particular, el terremoto que asoló la comarca el día de Navidad de 1894.

En solo 48 horas, el Poniente de Granada se convierte en un destino donde se viaja a otro ritmo. Pocos trolleys y palos selfi se cruzará el viajero en su camino, excepto en Montefrío, claro, y eso siempre es una alegría en verano.

Guía práctica

Dónde comer

  • Riofrío (Pedanía de Loja). Pegada a la A-92, recibe los fines de semana un gran número de viajeros, fundamentalmente granadinos. En algunos de sus restaurantes sirven el esturión ahumado de la piscifactoría de Riofrío y su famoso caviar.
  • Bar / restaurante Los Ángeles (Játar). Es punto obligado para los excursionistas que realizan algunas de las rutas de su entorno. El choto al ajillo o las setas (en temporada) son su producto estrella.
  • Casa Piolas (Algarinejo). El chef José Caracuel, conocido como El chef de la aceituna, propone un menú con maridaje que mezcla innovación y tradición. La sinfonía de entrantes basados en la aceituna (algunos auténticos trampantojos) ya es razón de peso para entregarse a ese comer con pausa. A Casa Piolas hay que ir sin prisas y, si es posible, quedarse a dormir en alguna de las casas rurales del entorno.

Dónde dormir

  • El hotel Mirador de Loja, del Grupo Abades. Además de habitaciones que destacan por su confort, tiene vistas espectaculares a la ciudad de Loja con todo su poderío patrimonial, restauración y spa.
  • Lujo en Alhama de Granada. Cerca de la plaza que concentra todo el poder político de la etapa cristiana (iglesia, cárcel, pósito, el Hospital de la Reina…) está Vendederas Boutique Villa Luxury, una casa rural recién inaugurada con capacidad para seis personas y un spa en el pequeño patio interior.
  • Hospedería La Seguiriya. Pegada a los Tajos de Alhama, ofrece silencio en un entorno rústico pero confortable. Tiene restaurante y una terraza donde el desayuno es un lujo. La hospedería cuenta con seis habitaciones (algunas familiares), cada una con características diferentes y con nombres de cantes flamencos.

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