Cuspinera, de los banquillos al escenario: «En la cancha tengo una voz potente, pero eso no tiene nada que ver con cantar»

«Todo empieza hace unos nueve años, cuando me voy a Zaragoza a entrenar…». A José Ramón Cuspinera, Jota para todos, le cuesta hablar de su propia Cara B, una pasión oculta irremediablemente desvelada. En unos días, el entrenador se subirá a un escenario y la pizarra dejará paso a la voz y a la guitarra. Del banquillo al concierto, de gritar a cantar. «En realidad, no dejan de ser dos cosas que me apasionan. Lo que pasa es que logré que mi hobby fuera mi profesión. Y eso es la leche. El baloncesto se ha convertido en lo que me genera ingresos para poder pagar facturas y la música en puro disfrute», explica.

 El entrenador, ex campeón ACB como ayudante de Pablo Laso en el Real Madrid, entre otros equipos, ha llevado su pasión por la música hasta su primer concierto en solitario en unos días. «Aprendí a tocar la guitarra con tutoriales de Youtube»  

«Todo empieza hace unos nueve años, cuando me voy a Zaragoza a entrenar…». A José Ramón Cuspinera, Jota para todos, le cuesta hablar de su propia Cara B, una pasión oculta irremediablemente desvelada. En unos días, el entrenador se subirá a un escenario y la pizarra dejará paso a la voz y a la guitarra. Del banquillo al concierto, de gritar a cantar. «En realidad, no dejan de ser dos cosas que me apasionan. Lo que pasa es que logré que mi hobby fuera mi profesión. Y eso es la leche. El baloncesto se ha convertido en lo que me genera ingresos para poder pagar facturas y la música en puro disfrute», explica.

Jota, nacido en Getxo, criado entre EEUU y Barcelona (siguiendo el trabajo de su padre) pero madrileño del Ramiro, donde el baloncesto y un buen consejo de Pepu Hernández («¿por qué no te dedicas a entrenar?») le desviaron del balonmano y le convirtieron en un técnico prematuro, las vivió de todos los colores en los banquillos. «Compartí vestuario con Herreros, Azofra… Pero una pubalgia me apartó. Pepu me estaba diciendo eso mientras me ofrecía llevar un benjamín. Y mira si abrió mi horizonte. He podido ser entrenador principal seis temporadas en ACB (Fuenlabrada, Estudiantes, Zaragoza y Burgos) y he estado otras 15 como ayudante (entre otros, en el primer Madrid de Laso, con el que ganó varios títulos)», rememora de una profesión ahora en pausa, aunque Cuspinera sea un referente para todos. Su sabiduría forma entrenadores en clínics y mentorizaciones personales («actualmente a seis, tres extranjeros») y reparte conocimientos también como comentarista en Dazn.

Pero de camino a Zaragoza, aquel día, se detuvo en un Corte Inglés «y me compré mi primera guitarra». Y aquella temporada 17/18, mientras dirigía a tipos como Gary Neal, Bjeliça o Dylan Ennis, encontraba huecos para avanzar con los acordes en «tutoriales de Youtube»: «Más que tocar, aporreaba». «Cuando volví a Madrid me apunté a una academia y, efectivamente, tenía muchos malos vicios. Así que el profesor me dijo que íbamos a empezar de cero», explica.

Cuspinera, durante su etapa como entrenador de Estudiantes.
Cuspinera, durante su etapa como entrenador de Estudiantes.ACB Photo

Tras la guitarra fue la voz, también con clases, en la Academia Vokalo. «La progresión ha sido brutal. Tengo una voz potente en una cancha, pero eso no tiene que ver nada con cantar. De hecho, esa potencia al gritar me perjudica. Sigo reeducando la voz», cuenta.

El siguiente paso era el de ahora, el de subirse a un escenario. «La idea era exponerme. Joder, estás acostumbrado a jugar con 12.000 persona y eso no te pone nervioso, pero tocar delante de cinco personas, estás con los dedos temblando. Cómo funciona la mente humana», se pregunta quien, el próximo 30 de junio, dará su primer concierto en solitario, para un nutrido grupo de amigos en un local (prefiere mantener el anonimato, no se le vaya a ir de las manos) en Torrelodones. «Sentirte observado o examinado, en las cosas que controlas, como en mi caso es el baloncesto, no te afecta. Pero en las que no controlas tanto, te da ese tembleque al pensar que lo vas a hacer mal. Y cuando piensas que lo vas a hacer mal, lo haces peor», bromea.

Jota Cuspinera, con su guitarra.
Jota Cuspinera, con su guitarra.EL MUNDO

En la platea, Jota Cuspinera (nombre artístico también) interpretará 20 temas. «Cuando empecé a cantar, me empecé a aficionar por el country. Va a haber un poco de todo. La primera canción que aprendí es, ‘Pongamos que hablo de Madrid’, de Joaquín Sabina, es con la que probablemente inicie el concierto. También hay temas pop y rock conocidos y otros de cantautores. ‘Perfect’ de Ed Sheeran, ‘Your Song’ de Elton John…», relata.

Aunque no las tocará en su primer concierto, también ha escrito tres canciones, profundamente personales. La primera, ‘Miles to think’, nació durante un periodo de incertidumbre profesional, inspirada en los largos viajes en coche a los clínics, reflexionando sobre su futuro en el baloncesto. La segunda es un homenaje a su amigo y compañero Josean Galera, fallecido de cáncer de páncreas. La historia es conmovedora: Josean creó un grupo de WhatsApp con antiguos compañeros bajo el pretexto de organizar un homenaje, pero en realidad fue su manera de contactar y despedirse de todos ellos sin revelar su enfermedad. Y la tercera, ‘What friends are for?’, fue dedicada a un ser querido diagnosticado también con cáncer.

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