Alcaraz y el pequeño espacio para el homenaje a las víctimas: «No sabía cómo hacer para que se entendiera»

<p>En el tenis, los ánimos de los aficionados están acotados a un único momento: justo antes de que los jugadores se coloquen para el saque. El público apenas tiene unos segundos para participar en la acción y, por ello, la mayoría de los fans va a lo seguro. «¡Vamos, Carlos!», se suele escuchar en los partidos de<strong> Carlos Alcaraz</strong>, con sus variantes idiomáticas: «Come on!», «Allez!». Hay quien dice «¡Vamos, Carlitos!» y los amigos murcianos del tenista suelen personalizarlo con su «¡Vamos, Charly!». De vez en cuando, alguien vocea con alma de entrenador —»¡Es ahora, Carlos!»— y también hay quien desata toda su pasión en un único grito —»¡Te quiero, Carlos!»—. Pero no hay mucha más innovación. Ya está.</p>

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 El número uno vivió un partido incómodo a Hanfmann, pero el grito de un aficionado le sacó una sonrisa y recordó su partido de golf contra uno de sus ídolos de infancia. También dejó un mensaje para las víctimas del accidente de Adamuz  

En el tenis, los ánimos de los aficionados están acotados a un único momento: justo antes de que los jugadores se coloquen para el saque. El público apenas tiene unos segundos para participar en la acción y, por ello, la mayoría de los fans va a lo seguro. «¡Vamos, Carlos!», se suele escuchar en los partidos de Carlos Alcaraz, con sus variantes idiomáticas: «Come on!», «Allez!». Hay quien dice «¡Vamos, Carlitos!» y los amigos murcianos del tenista suelen personalizarlo con su «¡Vamos, Charly!». De vez en cuando, alguien vocea con alma de entrenador —»¡Es ahora, Carlos!»— y también hay quien desata toda su pasión en un único grito —»¡Te quiero, Carlos!»—. Pero no hay mucha más innovación. Ya está.

Este miércoles, en cambio, en la Rod Laver Arena un espectador fue tan original que obligó a Alcaraz a detenerse un momento. «¡Carlos Nadal!», chilló en el segundo set de su victoria de segunda ronda ante Yannick Hanfmann y, como premio a su originalidad, se llevó la risa del número uno del mundo.

Fue uno de los pocos momentos de distensión en otra jornada incómoda en el Open de Australia. Como ya le sucedió en primera ronda ante Adam Walton, el español se encontró con un rival complicado que le llevó al límite en el primer set, donde tuvo que esperar al tie-break para imponerse. «Yannick siempre es un adversario difícil y algún momento del partido me he frustrado. Pero mi equipo me ha tranquilizado. Hablándolo con ellos me he dado cuenta de que he jugado mejor de lo que creía sobre la pista», reconocía Alcaraz, que ya piensa en la tercera ronda, en la que este viernes se medirá a Corentin Moutet, un rival completamente opuesto a Hanfmann. Si el alemán era potencia, el francés es originalidad. Otra prueba en el camino hacia la segunda semana.

Al cerrar su victoria, Alcaraz se acercó a la cámara para estampar la tradicional firma del vencedor y no quiso olvidarse de las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz. «Mucho ánimo…», escribió de un tirón y después se detuvo, miró y reflexionó. En la escasa superficie del objetivo no cabía la frase «a las víctimas del accidente de tren en Adamuz» y tampoco podía permanecer allí mucho más tiempo, así que resolvió como pudo: «Mucho ánimo a lo que está pasando en España». La construcción gramatical de la frase era muy mejorable, pero el mensaje se entendía igual.

«No sabía cómo referirme en la cámara para que se entendiera bien. Cuando me enteré del accidente de tren fue un mal trago. Estoy en la otra punta del mundo, pero eso no quiere decir que no siga lo ocurre en España. Quiero enviar mucho apoyo y mucho ánimo a los familiares de los fallecidos y a todas las personas que han perdido un ser querido en ese trágico accidente», proclamó luego el número uno, que este jueves volverá a entrenarse a primera hora de la mañana y que por la tarde intentará de nuevo jugar al golf.

Melbourne cuenta con varios campos —de hecho, aquí también se disputa el otro Open de Australia— y en cuanto puede se escapa a uno. A principios de semana, sin ir más lejos, se enfrentó a 18 hoyos contra un rival ilustre, uno de sus ídolos de infancia: Roger Federer. «Juega tan bonito al golf como jugaba al tenis. Es increíble. Todo lo que hace lo hace con estilo. Juega muy bien, juega realmente bien», analizó Alcaraz, a quien no le importó reconocer que el suizo le derrotó.

Eso sí, al principio, cuando fue preguntado por el duelo entre ambos, dudó si explicarlo o no, seguramente por respeto a la privacidad de Federer. «Espero poder volver a jugar contra él», concluyó Alcaraz, a quien, después de ver su reacción, seguro que volverán a gritarle aquello de «¡Carlos Nadal!».

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