Alcaraz construye a golpe de felicidad una remontada épica ante Fritz y alcanza las semifinales

Fue esta vez Carlos Alcaraz, más Carlos Alcaraz que nunca. Una victoria gracias a la felicidad, a la diversión, a esa joie de vivre tan suya. Ante Taylor Fritz, en cuartos de final del Masters 1000 de París, estuvo a un paso del abismo, con dos bolas de partido en contra, y salió del brete partiéndose de risa. Nada es para tanto, mucho menos un partido de tenis, y el español lo recordó en el momento más oportuno. Remontó disfrutando o disfrutó remontando, que tampoco importa demasiado.

 El español salva dos bolas de partido, cambia el gesto con un golpe inverosímil y acaba desarmando a Fritz en una noche de tenis, imaginación y diversión en el último Masters 1000 del año. Clasifica a Rafa Jódar para las ATP Finals  

Fue esta vez Carlos Alcaraz, más Carlos Alcaraz que nunca. Una victoria gracias a la felicidad, a la diversión, a esa joie de vivre tan suya. Ante Taylor Fritz, en cuartos de final del Masters 1000 de París, estuvo a un paso del abismo, con dos bolas de partido en contra, y salió del brete partiéndose de risa. Nada es para tanto, mucho menos un partido de tenis, y el español lo recordó en el momento más oportuno. Remontó disfrutando o disfrutó remontando, que tampoco importa demasiado.

Venció este viernes por 6-7(10), 7-5 y 6-3 y se clasificó para las semifinales del último Masters 1000 del año, donde se medirá al ganador del duelo entre Casper Ruud y Nuno Borges. En la final, además, un posible duelo precioso contra Ben Shelton. El público de La Défense vivió una de esas noches que se quedan en la memoria porque pocas cosas hay mejores que contemplar a alguien que se lo pasa bien haciendo lo que mejor sabe hacer.

En su triunfo hubo un momento clave, clave de verdad. Con el primer set perdido y 5-3 en contra en el segundo, Alcaraz se enredó en un largo intercambio con Fritz que terminó con un golpe mágico, inverosímil, precioso. ¿El punto del año? Seguramente. El estadounidense remató de espaldas un globo del español y este se inventó, a la carrera y desde un lateral de la red, una suerte de contradejada cruzadísima más propia del pádel que del tenis. Los aficionados franceses, casi en silencio hasta entonces, enloquecieron. Alcaraz celebró llevándose el dedo a la oreja y, acto seguido, se echó a reír. Por primera vez en toda la noche. Algo hizo clic en él.

Desde el primer punto del encuentro había jugado atenazado, acumulando errores y más errores, especialmente con el revés. Ese golpe especial, sin embargo, le liberó. De repente, apareció la sonrisa, se movió mejor, golpeó más suelto y hasta encontró seguridad con el servicio. Su tenis empezó a brotar con una facilidad que había parecido imposible durante casi dos horas. Encadenó cuatro juegos consecutivos para llevarse el segundo set, aunque todavía tuvo que esquivar dos bolas de partido de Fritz antes de completar la remontada. También entonces respondió con imaginación y valentía.

Si en el primer set, resuelto en un desempate de casi un cuarto de hora, los errores de Alcaraz habían marcado el destino del marcador, en el tercero sucedió lo contrario. El español acertó cuando más importaba y Fritz empezó a cargar con el peso de las oportunidades desperdiciadas. El estadounidense, que había tenido la victoria al alcance de la mano, perdió precisión y confianza. Alcaraz, en cambio, ya jugaba con la alegría recuperada. El partido había cambiado de dueño.

La remontada tuvo además un beneficiario inesperado. Rafa Jódar pudo celebrarla desde casa por partida doble: a la victoria de un compatriota se sumó su clasificación matemática para las ATP Finals, gracias a la eliminación de Fritz. El madrileño será el primer debutante en el circuito que participe en el torneo que reúne a los ocho mejores de la temporada.

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