Julián también anota en Liga y da la victoria al Atlético frente al Dépor

Hubo tiempos no tan remotos en los que los equipos tenían papeles inversos. Hace no tanto los gallegos ganaban ligas y los rojiblancos descendían a Segunda. Hoy la situación ha cambiado. Mientras el Atlético se codea con los grandes de Europa, el Deportivo intenta recuperar su lustre perdido entre Hacienda, deudas y descensos. Ahora es el Metropolitano el que disfruta de estrellas como Julián Álvarez, cuyos goles empiezan a congraciarle con la afición, y también a dar puntos a su equipo. [Narración y estadísticas, 1-0]

 Un solitario tanto del argentino da la sexta victoria seguida en la competición doméstica para los de Simeone  

Hubo tiempos no tan remotos en los que los equipos tenían papeles inversos. Hace no tanto los gallegos ganaban ligas y los rojiblancos descendían a Segunda. Hoy la situación ha cambiado. Mientras el Atlético se codea con los grandes de Europa, el Deportivo intenta recuperar su lustre perdido entre Hacienda, deudas y descensos. Ahora es el Metropolitano el que disfruta de estrellas como Julián Álvarez, cuyos goles empiezan a congraciarle con la afición, y también a dar puntos a su equipo. [Narración y estadísticas, 1-0]

El Dépor empezó con una presión altísima desde el clásico 5-3-2 ya casi olvidado por Simeone intentando incomodar al Atlético en su casa. Osadía para un recién ascendido que quería subirse a las barbas de su particular Goliath. Sólo Yeremay, con una máscara que le hacía parecer Batman, tenía plena libertad para aparecer por cualquier lado. Muchos kilates para el canterano del Dépor.

En la otra esquina, Julián quería reivindicarse ante un público que cada vez le silba con menos insistencia. Pero aún le silba. Un robo suyo a Soriano se convirtió en el primer disparo por parte rojiblanca. Un poco antes, Bil, tras un barullo en el área, había realizado el de la parte blanquiazul. Era un gran envite el del Cholo con el argentino. El entrenador ya ha perdonado a su estrella y quiere exhibirla para que sean otros los que lo hagan.

Los rojiblancos estaban en estas de que el partido cayera de maduro. Sin muchas urgencias, y con la titularidad de un Kang-In Lee por David, que en Alemania no había podido comparecer por unas molestias musculares. El Atlético gana control, claro, pero pierde el picante arriba de un atacante canadiense que ha caído de pie en el Metropolitano.

Lo que pasa es que la pereza no está exenta de sustos. En una falta de Yeremay, se salvó el Atlético de encajar el primero en una jugada en la que Oblak pasó de villano a héroe. Erró en primera instancia, pero luego sacó un pie milagroso ante Amatucci, que remató a menos de dos metros. Los de Simeone quisieron responder rápido por medio de Kang-In Lee. El coreano hizo un eslalon en banda derecha magistral, pero su disparo se fue alto. Como otro que tuvo un minuto después. Está claro que el Atlético sintió el jab del Dépor.

El partido tenía visos del último que jugaron ambos en Riazor. Hace menos de un año, en una Copa del Rey en la que unos soñaban con el ascenso y otros con el título, que se les terminó escapando en la Cartuja. En aquella ocasión, un golazo de Griezmann salvó el envite. Los rojiblancos han perdido la magia del francés, quieren ahora la del argentino. Roto el precinto frente al Stuttgart, el Atlético espera los goles de su estrella en liga tras casi ocho meses de sequía.

Y llegaron. Por fin. Tras una gran jugada colectiva del Atlético. Grimaldo ganó su banda y el argentino entró por el centro como un tren. Ahora sí, el Metropolitano volvió a corear a Julián, que casi hace el segundo tras otra contra. La botella se había descorchado y eso había que celebrarlo.

El tanto no modificó el plan de partido del Dépor. Siguió jugando con calma y esperando un robo alto o elaborando desde atrás. Bil probó las manos de Oblak en una contra, pero el viento ya soplaba muy a favor de los rojiblancos que habían puesto en el campo a Giuliano y a Le Normand por Barrios, posible precaución, y Lookman, para el que la paciencia de Simeone se está agotando.

Los rojiblancos consiguieron dormir el partido y a Hidalgo le faltó armario para acelerarlo. Pudo coronar su partido Julián con una asistencia a Giuliano, pero este estrelló su cabezazo en Román. El corazón blanquiazul quiso dar emoción al final, pero no pudo evitar la sexta consecutiva en liga para el Atlético que ya mira a ver qué pasa en el clásico.

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