Flick ya sabe dónde está el Barça, y Mourinho también

Mi amigo Luis, que es del Madrid, ya llevaba varios días amenazándome. No con ganar el clásico, que supongo que eso ya lo dará por imposible, y preferirá pasar directamente a la rueda de prensa de Mourinho o, mejor aún, a un especial de Real Madrid TV sobre la injusticia de dos rojas merecidísimas. No. Mi amigo Luis me amenazaba con el PSG, porque iba a poner al Barça en su sitio. De hecho llevaba once victorias esperando a que alguien encontrara ese sitio y empezaba a impacientarse.

 Luis Enrique puede haberle hecho a Mourinho un favor mucho mayor que ganarle al Barça. Convencer a los jugadores de Flick de que igual no son tan buenos como pensaban  

Mi amigo Luis, que es del Madrid, ya llevaba varios días amenazándome. No con ganar el clásico, que supongo que eso ya lo dará por imposible, y preferirá pasar directamente a la rueda de prensa de Mourinho o, mejor aún, a un especial de Real Madrid TV sobre la injusticia de dos rojas merecidísimas. No. Mi amigo Luis me amenazaba con el PSG, porque iba a poner al Barça en su sitio. De hecho llevaba once victorias esperando a que alguien encontrara ese sitio y empezaba a impacientarse.

Hansi Flick había dicho lo mismo, aunque la verdadera dimensión del Barça, medida con una cinta métrica madridista, tiene la particularidad de que cuando pierde sirve para demostrar lo pequeño que es y, cuando gana, para calcular la altura desde la que está a punto de despeñarse, una vez más, en Champions.

El equipo que llevaba meses destrozando rivales descubre que en París juega alguien que no se impresiona porque le enseñen un balón. Flick había fichado a Rodri para poner un adulto en medio de tanto niño y, cuando llegó el examen más importante del curso, decidió dejarlo en el banquillo. Eso sí, por si faltaba juventud, apareció Xavi Espart, otro crío salido de esta máquina expendedora de futbolistas extraordinarios. El problema de tomarle la medida al Barça es que los niños siguen creciendo mientras los mides.

El último entrenador que ganó la Champions con el Barça es el mismo que lleva dos años ganándola con el PSG. Algo que no evitó que, en la previa, Luis Enrique presumiera de ser socio del Barça, como esa novia que te deja y, el día que te la encuentras paseando del brazo con otro, te cuenta que siguen durmiendo en el colchón que un buen día os regalasteis, y con cara de estar sacándole muchísimo más partido.

Luis Enrique puede haberle hecho a Mourinho un favor mucho mayor que ganarle al Barça. Convencer a los jugadores de Flick de que igual no son tan buenos como pensaban. El entrenador alemán quería saber la verdadera dimensión de su equipo, y ahora la sabe a cinco días de enfrentarse al Madrid.

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