Para el campeón, ganar es una rutina

Quizá por el gol al primer minuto de Lamine Yamal, sin que los croatas hubieran tocado balón alguno, la selección cayera en la abulia. En el juego del menor esfuerzo posible. Creo que a veces España ya se aburre de tanto ganar. Además, es una rutina.

 Quizá por el gol al primer minuto de Lamine Yamal, sin que los croatas hubieran tocado balón alguno, la selección cayera en la abulia. En el juego del menor esf  

Quizá por el gol al primer minuto de Lamine Yamal, sin que los croatas hubieran tocado balón alguno, la selección cayera en la abulia. En el juego del menor esfuerzo posible. Creo que a veces España ya se aburre de tanto ganar. Además, es una rutina.

España, para rubricar y reivindicar su superioridad, Nico Williams finiquitó la goleada con una gran jugada. Goleada a un equipo casi siempre muy áspero, difícil, cuyas inolvidables estrellas, como Perisic, Kovacic y, sobre todo, el rutilante Modric, ya no pueden ser eternas.

La única disfunción de la máquina impecable es que ha recibido tres goles en dos partidos, más de los que encajó en todo el Mundial. Es posible que el centro del campo presione mucho menos que cuando se jugaba algo histórico.

Sí, porque en la defensa, aunque falte Porro, Pubill es un gran jugador y hasta metió un gol de cabeza a pase de —no parecía un centro— Lamine, con la pierna derecha.

Es posible que tampoco hubiera coordinación o rabia como antes. En el gol del gigante Beijo, ni Cubarsí ni Huijsen se entendieron para atajar y disputar el centro. Lo extraño es que tanto Cucurella como Huijsen jugaron mejor en la selección que lo que hacen en el Madrid. Quizá por el peso de la púrpura blanca.

Tampoco Zubimendi es Rodri. Es poco agresivo y no ha encontrado la forma de hace más de un año. Fabián estaba muy cansado y Fermín no es Olmo, que está más acostumbrado a los devaneos y posiciones de De la Fuente.

Y se notó cuando apareció Pedri, y más con Rodri. El seleccionador no se atreve a que jueguen juntos porque a Pedri le ve demasiado ofensivo. Cuestión de opiniones.

Implacable Lamine Yamal. Marcó dos tantos, el segundo muy difícil, pero se empeñó en regatear en plan barroco y no le salió ni uno. Está excesivamente obstinado en deslumbrar.

Ahora queda por liquidar a Chequia, pero eso es como tomarse un arroz con leche en Oviedo. El campeón del mundo se burla constantemente del fracaso, aunque no termine de jugar un partido brillante ni ante la Giralda.

 Noticias de Deportes

Te puede interesar