La afición argentina cantaba el «Muchachos… Ahora nos volvimos a ilusionar» en la rampa que bajaba desde la grada del Hard Rock Stadium de Miami mientras Vozinha, portero, futbolista viral y estrella del Mundial, entraba por la pequeña carpa de la zona mixta de Cabo Verde. Enfrente, 10 periodistas, no más. Porque el fútbol sigue dándole foco a las desgracias de los grandes antes que a los hitos de los pequeños. «El fútbol es así«, admitió el portero a una pregunta de este periódico.
El portero voló para salvar los goles del argentino, el lateral marcó el tanto del Mundial y la selección africana peleó hasta el minuto 120: «Caímos de pie», admitió Vozinha en la zona mixta.
La afición argentina cantaba el «Muchachos… Ahora nos volvimos a ilusionar» en la rampa que bajaba desde la grada del Hard Rock Stadium de Miami mientras Vozinha, portero, futbolista viral y estrella del Mundial, entraba por la pequeña carpa de la zona mixta de Cabo Verde. Enfrente, 10 periodistas, no más. Porque el fútbol sigue dándole foco a las desgracias de los grandes antes que a los hitos de los pequeños. «El fútbol es así«, admitió el portero a una pregunta de este periódico.
El jugador, que suma casi 20 millones de seguidores en sus redes sociales tras haberse convertido en un fenómeno viral, tenía todavía los ojos vidriosos, pero la sonrisa intacta. «Entiendo el español, pero te voy a contestar en portugués porque me expreso mejor», explicó, educado y amable, lejos de los estereotipos de las estrellas del balón.
A sus 40 años y sin equipo, el Mundial le ha dado a Vozinha galones de leyenda. Tanto que una de las preguntas de uno de los medios de su país fue si se imaginaba recibiendo el premio a mejor portero del torneo: «No pienso en eso», contestó entre risas. «No era un Messi contra Vozinha«, respondió a otra cuestión relacionada con las paradas que le había realizado al astro argentino.
Vozinha voló durante todo el partido para salvar los tantos de Messi y dar vida a su selección. «Estamos tristes por la derrota, obviamente, pero también orgullosos. Caímos de pie y espero que el pueblo caboverdiano también esté orgulloso», admitió. En ese Messi-Vozinha que el portero rechaza mencionar, el veterano guardameta realizó ocho paradas y sólo un rechace le tumbó en el tramo final.
«Hemos jugado de igual a igual contra Argentina, pero el fútbol es así. Fue una gran participación y estamos agradecidos por lo que hemos hecho. Tenemos un vestuario fantástico y jugadores de mucha calidad, que han dignificado el nombre de Cabo Verde delante de todo el mundo», reflexionó.
Antes, el ’10’ le había batido con un remate potente tras un control espectacular. Ese gol, sin embargo, provocó la respuesta caboverdiana y la relajación inexplicable de Argentina, que terminó sufriendo durante los 90 minutos y en el tiempo extra. «Sabíamos que iba a ser un partido muy duro«, reconoció Messi ante la centena de medios que le rodeaban en una carpa mucho más grande que la caboverdiana.
«Este equipo no había perdido contra España, contra Uruguay… Hicimos lo más difícil, que era marcar el primer gol, y pensábamos que a raíz de eso podríamos encontrar nuestro juego y estar tranquilos, pero fue todo lo contrario. Perdimos la pelota y nos metimos un poco atrás. Ellos golpearon con su alma. Esto es mata-mata y nadie te regala nada«, insistió el delantero.
El partido, que parecía resuelto después del 2-1 de Lisandro Martínez, enloqueció con el misil de Lopes Cabral a la escuadra del Dibu Martínez. El gol de una vida y el tanto del torneo. El lateral acaba de fichar por el Trabzonspor tras una etapa en el Benfica a las órdenes de Mourinho y en una entrevista con este periódico publicada hace unos días aseguraba que «las grandes selecciones han infravalorado a las africanas».
Después de marcar, fuera de sí, subió a la grada a buscar a su novia y minutos después volvió a buscar la escuadra del Dibu con otro lanzamiento extraordinario que, esta vez sí, el argentino desvió.
«¿Recuerdan cuando me decían que íbamos por la parte buena del cuadro? Espero que se den cuenta de que no hay rival fácil», reclamaba Lionel Scaloni, todavía agobiado, en la sala de prensa.
El sueño de Cabo Verde se difuminó en Miami, pero queda el recuerdo y su leyenda: «Es mi sueño, el de la selección y el de mi país. Tenemos que tener la cabeza alta y estar orgullosos», insistía Vozinha, que también se acordó de su abuela, la razón de su apodo: «Allá donde esté, espero que esté orgullosa. Tenemos que estar con el corazón lleno».
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