Bad Bunny ya está aquí: España será su segundo hogar durante las próximas tres semanas. Ni Lady Gaga, diva de divas, levantó tantísima expectación en sus conciertos en Barcelona del pasado octubre. Si la Gaga transformó el Palau Sant Jordi en una teatral ópera barroca, Bad Bunny montó una celebración digna de la final de un Mundial en el Estadi Olímpic, con 50.000 almas -y varios jugadores del Barça, entre ellos Lamine Yamal– coreando el lololololo y su nombre real: Benito (así firma su colorista colección con Zara, que ya vestían algunos de sus fans: mucho más económica que su merchandising oficial). Y perreó con la reina patria del trap: Bad Gyal.
El primer concierto de su gira ‘DeBí TiRAR MáS FOToS’ en el Estadi Olímpic de Barcelona se vivió como la final de un Mundial con Lamine Yamal y el perreo de Bad Gyal en La Casita
Bad Bunny ya está aquí: España será su segundo hogar durante las próximas tres semanas. Ni Lady Gaga, diva de divas, levantó tantísima expectación en sus conciertos en Barcelona del pasado octubre. Si la Gaga transformó el Palau Sant Jordi en una teatral ópera barroca, Bad Bunny montó una celebración digna de la final de un Mundial en el Estadi Olímpic, con 50.000 almas -y varios jugadores del Barça, entre ellos Lamine Yamal– coreando el lololololo y su nombre real: Benito (así firma su colorista colección con Zara, que ya vestían algunos de sus fans: mucho más económica que su merchandising oficial). Y perreó con la reina patria del trap: Bad Gyal.
Después de un vídeo inicial de dos fans hablando en catalán, su guiño a la ciudad, Bad Bunny apareció en medio del escenario muy serio, con un traje beige y su orquesta detrás. Durante más de un minuto ni se movió: el público seguía gritando «Benito Benito». Pero cuando se arrancó a salsear con ‘LA MuDANZA’, una oda a la identidad puertorriqueña, a su familia y a sus raíces ya no paró. «¡Aprieta chamaquito que llegamos a España!», saludó. Y uno de sus músicos tocó el bamboleo con una guitarra flamenca. «Estoy feliz de estar aquí después de tanto tiempo. Tengo muy buenos recuerdos…«, confesó siete años después de su última actuación en el festival Sónar.
Cuando ya atardecía, después de cantar ‘Turista’ acompañado por todo el estadio, Benito volvió a parar para hablar con el público (habló mucho): «La única razón por la que yo estoy aquí es para que ustedes disfruten y la pasen bien. No se compliquen, este show es bien simple: se trata de disfrutar, de cantar, de bailar. Así que… ¡Barcelona baila sin miedo, baila!«. Y el Estado Olimpic tembló, nadie permaneció sentado: hasta en los pasillos se perreaba.
Casi como en la Super Bowl del ‘orgullo latino’, el estreno en España de su tour ‘DeBí TiRAR MáS FOToS’ fue una fiesta boricua, con la bandera y los colores de Puerto Rico por todas partes. Subió a su telonera Chuwi para cantar ‘WELTiTA’, bajó del escenario aprovechando para saludar al público varias veces, fue generoso con los fans, hubo fuegos artificiales con una ‘NUEVAYoL’ más acelerada… Benito lo estaba pasando bien y se notaba.
En las porras, se apostaba por quién le acompañaría en La Casita, el escenario más íntimo que recrea la arquitectura tradicional de Puerto Rico y por el que a lo largo de su gira han pasado estrellas como Karol G, LeBron James, Lionel Messi, Penélope Cruz, Javier Bardem, Salma Hayek… Los fans suspiraban por que apareciera Rosalía, que por algo tienen un tema juntos, ‘La Noche de Anoche’. Pero no… ¡Fue Bad Gyal! En el ecuador del concierto apareció por sorpresa la princesa catalana del trap y la música urbana subió al tejado de La Casita para marcarse un dúo con Bad Bunny con, no podía ser otra, ‘Yo perreo sola’. Y luego un bonus para ella sola, estrella local y total del Estadi: ‘Da Me’. Abajo, media plantilla del Barça lo daba todo: ahí estaba Lamine con una chaqueta rosa, Gavi, Dani Olmo, Pedri… Y había un flow como si Bad Bunny fuera de aquí, la sensación de que su pandilla eran los 50.000 espectadores. «Esta noche todos somos puertorriqueños», reivindicó. Y se emocionó al recordar sus primeros conciertos en España, en 2017 y 2018: «Gracias por creer en mí antes que el resto del mundo».
Para el show en La Casita, ya se habia puesto cómodo, de estar por casa: gorra, gafas de sol, chaqueta Adidas negra y pantalones cortos para darle al perreo con ‘VeLDÁ’. E iba dando tragos de su vaso. Siguió con la muy pegadiza ‘Tití me preguntó’. Con ese dembow con toques de trap, el estadio enloqueció cuando, tras el repaso de la lista de sus ‘novias’ («hoy tengo una, mañana otra»), dice lo de: «La de Barcelona que vino en avión / Y dijo que mi bicho está cabrón».
Que Bad Bunny ha roto todos los récords y cifras de la industria musical, que ha dado un vuelco a la música urbana, que se ha convertido en el embajador del español global, que ha plantado cara a Trump… Algunos incluso lo aclaman como el «poeta de Puerto Rico». Aunque muchas de sus letras no logran desprenderse de la vulgaridad y de la cosificación de la mujer, como la muy sexualizada y salvaje ‘Safaera’. Pero en los más de cinco minutos que duró la canción todo el estadio bailó el perreo más duro, bajo su ritmo machacón y caótico. Y parecía de madrugada.
Surfeando contradicciones, Bad Bunny también clama por la libertad de las mujeres. O eleva la voz a favor de la comunidad LGBT y hace gala de una ‘nueva masculinidad’, con sus uñas pintadas, alejándose de los estereotipos de los tipos duros del trap y del reguetón. La canción exclusiva que reservó para Barcelona y que no volverá a tocar en otra ciudad fue ‘La Santa’.
Cuando cantó los hits ‘VOY A LLeVARTE PA PR’, ‘MONACO’ o ‘CAFÉ CON RON’ todo fue puro jangueo (jarana diríamos aquí; por cierto, que hay guiño a Rosalía en la letra). El estadio se volvió un club con láseres, luces de colores, columnas de fuego… Para cuando llegó ‘El apagón’, himno político y de resistencia, Barcelona ya parecía San Juan.
Reservó para el final su hit ‘DtMF’ que da nombre al disco, un corte trap que funcionó como despedida de un concierto de más de dos horas y media. Después de repetir en Barcelona plantará su Casita en Madrid con 10 conciertos en el Estadio Riyadh Air Metropolitano, donde desplegará su flow caribeño. España se siente casa para Benito Antonio.
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