Amarna Miller: «Empecé a viajar para huir de un maltratador y de mí misma, pero nunca de mi pasado como actriz porno»

Amarna Miller (Madrid, 1990) me cita en Madrid Río y, mientras charlamos, va nombrando cada especie de ave del parque. Ella misma se ríe ante lo inesperado de la situación: «Soy una caja de sorpresas». La divulgadora, antropóloga, activista, creadora de contenido y, sí, lo sabemos, ex actriz porno acaba de publicar ‘Más allá del mapa’, un libro en el que narra sus experiencias, de Siberia a Uganda, como viajera y guía, la última reinvención de quien suma muchas más vidas de las que deberían caber en 35 años. «Esta no la viste venir», bromea. Y, no, lo cierto es que no.

 Convertida (entre otras mil cosas) en guía turística, publica un libro sobre el tema. «Me encanta España y desde lejos se la ve aún más bonita», afirma  

Amarna Miller (Madrid, 1990) me cita en Madrid Río y, mientras charlamos, va nombrando cada especie de ave del parque. Ella misma se ríe ante lo inesperado de la situación: «Soy una caja de sorpresas». La divulgadora, antropóloga, activista, creadora de contenido y, sí, lo sabemos, ex actriz porno acaba de publicar ‘Más allá del mapa’, un libro en el que narra sus experiencias, de Siberia a Uganda, como viajera y guía, la última reinvención de quien suma muchas más vidas de las que deberían caber en 35 años. «Esta no la viste venir», bromea. Y, no, lo cierto es que no.

Es difícil seguirte el ritmo.
La vida es orgánica, vamos cambiando de pareceres, vamos evolucionando, vamos haciendo otras cosas y es parte de la raíz de nuestra humanidad. De hecho, me parece casi sospechoso cuando alguien puede dedicarse a una misma cosa durante toda su vida. Admiro ese tipo de personalidades obsesivas que deciden que lo suyo es la física cuántica y solamente existen para la física cuántica, pero yo no soy así. En mi entorno tengo bastantes personas que aman así su trabajo y yo también los amo, pero durante un tiempo más limitado.
¿Y cómo llegaste a los viajes?
Hace dos o tres años abrí una agencia de viajes a través de la cual guío en expediciones con un corte antropológico, priorizando el contacto con otras culturas y con otras comunidades. De hecho mi último año ha sido una absoluta locura porque, aparte de escribir el libro y dirigir la empresa, me he sacado un máster de investigación en Antropología. Soy una persona muy curiosa, estoy muy enamorada del mundo y crecí con las revistas de ‘National Geographic’, los documentales de La 2 y los programas de Félix Rodríguez de la Fuente o Jesús Calleja. Y pensaba que todos esos lugares eran inalcanzables, así que cuando vi que era posible llegar a ellos, me lancé y pensé: «Tengo que traer a más gente a enseñarles esto».
¿Qué te da viajar?
Me sacia la curiosidad. Hay otras maneras de aprender, obviamente, pero viajar es como un atajo, un curso intensivo del tema que estás tratando de aprender condensado en un mes. Por mucho que leas, y me encanta aprender a través de los libros, viviéndolo aprendes muchísimo más y más rápido.
Todo el mundo dice ser viajero y nadie, turista. ¿Existe la diferencia o es un modo de sentirse mejor?
No hay diferencia y, de hecho, creo que es un tanto clasista intentar establecer esas posiciones antagónicas entre el viajero y el turista. Nadie se quiere considerar turista, es una etiqueta siempre impuesta y nunca reclamada porque se identifica con la masa, la gentrificación, los alquileres de corta estancia… Todas las problemáticas que vivimos en ciudades como Madrid, Barcelona y cada vez más ciudades de España y no queremos extrapolarlas cuando nosotros vamos a otros lugares porque sería, de alguna manera, la confesión de un crimen. Por eso creamos esta diferencia, pero toda persona que viaja utilizando la infraestructura turística es un turista y, a día de hoy, es muy complicado viajar de otra forma. Así que todos somos turistas, otra cosa es que no seas un turista gilipollas.
¿Las redes sociales han disparado ese perfil?
No, sólo que se ven más las gilipolleces que se hacen, pero siempre se han hecho. La gente se ve legitimada a hacer cosas que no harían en casa bajo la excusa de que no van a volver a ese lugar. Hacen cosas que si las traen a tierra y las reflexionan, no tienen ningún sentido, son irrespetuosas y pueden ser incluso dañinas para el lugar visitado. Las critican cuando ellos son los afectados por el turismo en su país y las ejercen cuando piensan que no tienen consecuencias, pero eso siempre ha existido, igual que el turismo para hacerse la foto con el que vive peor que tú. Las redes son simplemente una herramienta más dentro de este espectro. A finales del siglo XIX, Thomas Cook hacía cruceros por el Nilo con la élite burguesa de Inglaterra y si lees los extractos de lo que decían esas personas, se parece mucho al turismo del primer mundo actual. Viajo porque puedo, porque hace mejor tiempo y porque me han dicho que hay unos monumentos bonitos. El impulso que se oculta detrás del turismo es siempre el mismo, sólo van cambiando los medios.
¿Cómo se ve España desde lejos?
A mí me encanta España y cuanto más lejos estoy, más bonita la veo. Viví cuatro años fuera, en Estados Unidos, y nunca me he sentido tan conectada con mi país como entonces. Luego he conseguido guardar con cuidado y con cariño ese sentimiento que tenía cuando vivía lejos y lo mantengo ahora que vuelvo a vivir aquí. Antes renegaba mucho de España y de todas sus cosas malas, porque las hay: hay corrupción, la política es decepcionante, hay problemas muy serios con la vivienda… Pero, sinceramente, pienso que la nota media es alta. Vivimos muy bien, tenemos un clima muy amable, una comida espectacular, derechos sociales, una educación y una sanidad públicas que no son perfectas, pero son un privilegio… Otros lugares que idealizamos, como Estados Unidos, no pueden ni soñar con algo así.
Hay quien viaja para llegar y quien lo hace para huir. ¿Cuál es tu caso?
Yo empecé a viajar, claramente, por una huida y luego, cuando seguí haciéndolo, empecé a replantearme los motivos. Este libro es para mí una gran exploración de esos porqués. Me he dado cuenta de que hay más cosas y, tal vez, esa huida inicial ya puedo olvidarla. El viaje te da algo muy especial que es que puedes fantasear con empezar de cero. ¿Quién no se ha visto en unas vacaciones fantaseando con mudarse allí? Claro que he pensado qué guay sería mi vida en este lugar donde nadie me conoce, en el que puedo practicar una personalidad alternativa y en el que no existen los convencionalismos que me persiguen en mi día a día en España. Eso funciona durante un tiempo, pero luego te das cuenta de que la huida no tendría fin.
Amarna Miller posa para la entrevista en Madrid Río.
Amarna Miller posa para la entrevista en Madrid Río.Javier Barbancho
¿Has sentido la necesidad de huir de esos prejuicios por tu pasado en el porno?
No, para nada, porque esos prejuicios, que evidentemente existen, nunca me han importado. Me da pena por las personas que los tienen. Al final, es una sociedad machista y la gente acaba enseñando la patita y siento compasión por ellos, pero nunca me han afectado. Estoy muy tranquila con mi pasado y nunca he renegado. Mi huida era de cosas personales. Tuve una pareja que me maltrataba y cuando empecé a viajar en serio fue para huir de Madrid y de la posibilidad de encontrarme con él. Esa fue mi gran huida, pero hubo otras más pequeñas, incluso huidas de mí misma y de mi propia personalidad. Fui una niña criada entre algodones y en la infancia no se me permitió jugar con otros niños, explorar, salir al mundo… Vivía en mi cabeza, era muy introvertida y sabía que ser así no me iba a llevar a donde yo quería ir. Los viajes empezaron como una huida de mi propia timidez y, luego, de una relación terrible, nunca de mi experiencia como trabajadora sexual.
¿Crees que llegará un día en que hagas una entrevista y no te preguntemos por el tema?
Me encantaría, pero no cuento con ello. No es que tenga problemas en hablarlo, pero siento que ya lo he dicho todo. En todo caso, creo que es inevitable y que le pasa a todo el mundo. Esta mañana estaba viendo una entrevista a Robert Pattinson, que es un actorazo y ha hecho ya mil cosas, y la primera pregunta fue sobre ‘Crepúsculo’. Pues a mí me pasa con el porno como a él con ‘Crepúsculo’, haga lo que haga es lo primero que me preguntan [risas]. Al final, a la gente le gusta una historia sencilla y de fácil consumo y mi historia es muchas cosas, pero no es sencilla y no va a serlo. Ya he explicado por qué hice lo que hice y me dediqué a lo que me dediqué y siento que, a estas alturas, quien no me ha entendido es porque no ha querido. Como escribí ya un libro sobre eso, si alguien quiere saber de verdad, le podemos redirigir allí.
Colaboraste con Podemos en sus principios, pero de la política sí saliste muy rebotada.
Hombre, como para no salir defraudada de la política en España. Otra espinita que llevo en el corazón. Cuando pones mucho empeño, mucha fuerza, mucha energía y mucho espacio mental en una posibilidad, como era Podemos, y ves que esa posibilidad acaba convirtiéndose en lo mismo de siempre, obviamente hay frustración y tristeza. A día de hoy, veo oscuro el panorama político. No me siento identificada con nadie.
Denunciaste al Ministerio de Igualdad de Irene Montero porque en una exposición organizada por él se te acusaba de defender «la pedofilia y la violación».
Sí, cierto, pero les denuncié a ellos como hubiera denunciado a cualquier otro partido que hubiera hecho lo mismo. Simplemente, sacaron una serie de carteles diciendo barbaridades sobre mí y me vi en la necesidad de contrarrestarlo. Nunca lo vi como una guerra política.
Pero imagino que duele más cuando es fuego amigo.
Bueno, tampoco tan amigo. Mi feminismo no coincide con el suyo hace tiempo.
Vivimos un repunte del machismo, especialmente en los jóvenes, y hay quien culpa a un feminismo especialmente agresivo. ¿Cómo lo valoras?
Todos los movimientos sociales son pendulares, pero siempre queda un pequeño avance. Avanzas cinco pasos, retrocedes tres, pero ya dos de avance se quedan de manera sólida. Al menos, así es como quiero interpretarlo y como yo lo siento. Hay cosas que han cambiado y no se van a perder, machismos que estaban súper normalizados y hoy serían inviables. Esta reacción contra el feminismo la entiendo como algo inevitable dentro de ese movimiento pendular. Aunque igual el feminismo más dominante y más institucional debería hacer algo de autocrítica. Ha habido peticiones, requerimientos y exigencias con las que no me he sentido alineada y que no me parece que hayan hecho bien al movimiento.
¿Ese feminismo dominante al que te refieres es el de Montero?
Digamos que no creo en un feminismo agresivo. Coincido con la idea de Clara Serra de que el feminismo debe ser atractivo y transversal. Pero no creo que, en el gran esquema de las cosas, lo que ha sucedido con el feminismo en España en los últimos años haya sido negativo. Avanzas cinco pasos, retrocedes tres y lo importante es que sigamos avanzando y que tengamos un horizonte en común para seguir trabajando por un mundo más justo.
Tú, que has sido tan antisistema en tantas cosas, ¿sientes que te has amansado?
He sido antisistema sin quererlo. Me sigo metiendo en berenjenales, lo que pasa es que menos. Quería dedicar mi energía a ciertas cosas que no eran compatibles con tanta exposición pública. No puedo estar con la empresa, el libro y el máster y, a la vez, posicionarme, ir a la tele, dar entrevistas… Tienes que elegir tus batallas, pero en el momento en el que tengo un micrófono delante, no me callo y soy muy honesta con lo que pienso. Vivimos en un mundo donde el pensamiento está muy homogeneizado y salirse de ese carril implica un escarnio público, pero no es que yo busque ser polémica a propósito. Sólo defiendo las cosas en las que creo. A veces pienso que me vendría bien callarme un ratito, pero como en el mainstream me cuesta encontrar pensamientos similares a los míos, pues ya los digo yo.

 Noticias de Cultura

Te puede interesar