<p><strong>Mauro Icardi</strong> (Rosario, 1993) es el capitán y máximo goleador del Galatasaray con 9 tantos, fue pichichi de LaLiga turca en el curso 2023/24 y es uno de los mejores jugadores del país otomano. Pero cuando uno mete su nombre en google, el 99% de la información inicial que aparece no trata sobre su desempeño sobre el campo sino de su vida extradeportiva. </p>
El delantero argentino será una de las principales amenazas del Galatasaray para el top’8 del Atlético esta noche
Mauro Icardi (Rosario, 1993) es el capitán y máximo goleador del Galatasaray con 9 tantos, fue pichichi de LaLiga turca en el curso 2023/24 y es uno de los mejores jugadores del país otomano. Pero cuando uno mete su nombre en google, el 99% de la información inicial que aparece no trata sobre su desempeño sobre el campo sino de su vida extradeportiva.
El affaire que protagonizó con Wanda Nara, mujer de su ex compañero en la Sampdoria, Maxi López, y que en Argentina se utilizó incluso para denominar el robar la novia a un amigo, icardeada, ha borrado sus méritos futbolísticos y le han convertido en un Beckham de marca blanca. Pero en la peor parte de la vida de la estrella británica.
Posteriormente llegó el Wandagate, con el que culminó esta mutación de futbolista en celebrity. Es el nombre por el que se denomina al terremoto que sacudió la vida privada del jugador y su ex mujer, la propia Nara, y madre de sus dos hijas, Francesca e Isabella. Fueron cuatro años en los que ambos fueron infieles e intentaron varias reconciliaciones hasta que terminaron por iniciar los trámites de su divorcio. Ahora Icardi es pareja de la actriz La China Suárez, con la que se le relacionó estando aún casado con Nara, y con la que comparte su vida en Estambul.
Despejada esta parte de la vida de un futbolista al que comparaban con Ronaldo Nazario en las categorías inferiores, los psicoanalistas podrían justificar que la actitud de Icardi proviene de la fea separación de sus padres cuando él jugaba en las categorías inferiores del FC Barcelona, club al que llegó tras romperla en Canarias. Su familia se había trasladado a las islas desde Argentina tras el corralito que sumió al país en una de las mayores crisis de este siglo. Y el destino del delantero parecía el estrellato, con temporadas en el fútbol base de más de 100 goles.
En la cantera culé no terminó de cuajar porque sus características no parecían cuadrar con el tipo de delantero que necesitaban en la primera plantilla así que el club culé decidió venderlo con opción de recompra a la Sampdoria en 2011. Sería en esa entidad donde se ganaría el estatus de futbolista prometedor, pero la traición a su compañero Maxi López con su mujer y el interés del Inter de Milán, terminaron por forzar la salida del ariete hacia la ciudad del norte de Italia. En el primer partido que se cruzaron, López negó el saludo a su ex compañero y se tocó los genitales al pasar.
Pronto se convirtió un goleador voraz en el Inter, con temporadas de más de 30 goles, y llegó a ser el capocannoniere de la Serie A en la 2014/15, empatado junto a Luca Toni, y en la 2017/18. Pero de nuevo la fama por cosas extradeportivas le alcanzó y afectó dentro del terreno de juego. A Icardi le fue retirado el brazalete de capitán del conjunto neroazzurro en 2019 tras criticar en su autobiografía a compañeros y directiva. «Entiendo que se hable mucho de mí, pero yo no tengo que darle explicaciones a nadie», respondió el argentino.
Su salida del Inter con destino PSG también fue explosiva diciendo que «había llegado el momento de ir a un club ganador, uno que sea un desafío, y ganar títulos». «Es hora de que empiece a ganar», apuntó el jugador. Y lo hizo ya que consiguió siete trofeos en tres años, aunque su participación fue testimonial.
Llegó entonces el Galatasaray lo que supondría el renacer del goleador argentino. Es en Estambul donde ha vuelto a encontrar su mejor versión. Máximo goleador en la 2023/24 y ganador de tres ligas consecutivas, con 32 años vive una segunda juventud y deberá ser el principal objeto de vigilancia del Atlético esta noche. No obstante, a nivel ofensivo, no son pocos los refuerzos del equipo turco con futbolistas de mucho renombre como Gündogan, Sané u Osimhen. Deseará Simeone que su compatriota esté más centrado en postear fotos de la nieve en la capital turca con su pareja, la China Suárez, que de batir a Oblak.
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