Alberto Andrés Castillo Carvajal consolida una voz literaria propia desde Quito

“Manual para morir amando”, una novela breve que transforma la emoción contenida en literatura experimental

Desde Quito emerge una nueva propuesta narrativa que se aleja de los caminos convencionales para explorar el territorio más silencioso de las emociones humanas. Alberto Andrés Castillo Carvajal debuta en el panorama literario con “Manual para morir amando”, una novela corta de estructura experimental que convierte la contención afectiva en el centro de su reflexión literaria.

Lejos de las historias de gran peripecia o del sentimentalismo explícito, la obra plantea una pregunta incómoda y universal: ¿qué ocurre cuando el amor existe, pero no se expresa? A partir de esta premisa, el autor construye un artefacto narrativo preciso, íntimo y profundamente humano, que ha comenzado a despertar el interés de lectores atraídos por la narrativa contemporánea y los formatos no tradicionales.

Una novela que investiga el amor desde el lenguaje de la precisión

“Manual para morir amando” se articula como un expediente ficticio elaborado por una Unidad de Lectura Emocional Postmortem. Informes, anexos, fichas y registros clínicos reconstruyen la vida de un hombre casi invisible para el mundo, cuya mayor tragedia no fue la ausencia de afecto, sino la incapacidad de manifestarlo.

Esta elección formal no es un simple recurso estético. Castillo Carvajal utiliza el lenguaje técnico como una metáfora del propio protagonista: alguien que solo sabe relacionarse con el mundo desde la exactitud, incluso cuando lo que necesita es nombrar el afecto. En esa tensión entre lo clínico y lo poético surge una narrativa sobria, contenida y de gran resonancia emocional.

El resultado es una obra que invita al lector a participar activamente en la reconstrucción del sentido, uniendo fragmentos aparentemente fríos que, poco a poco, revelan una profunda ética del cuidado, la paternidad y el miedo a pedir ayuda.

Letrame Grupo Editorial y el impulso a la narrativa experimental

La publicación de “Manual para morir amando” con Letrame Grupo Editorial refuerza la apuesta de la editorial por voces nuevas que arriesgan tanto en el fondo como en la forma. En un mercado donde a menudo se prioriza la inmediatez, Letrame continúa apostando por proyectos literarios con identidad propia y vocación de permanencia.

Para quienes se preguntan cómo publicar un libro sin renunciar a la coherencia artística, el recorrido de Castillo Carvajal se presenta como un ejemplo de acompañamiento editorial respetuoso con la propuesta del autor. Desde el diseño hasta la proyección del texto, la editorial ha facilitado que la obra conserve su carácter experimental y su tono íntimo.

Este tipo de publicaciones refuerza el papel de la editorial como espacio para la exploración literaria, especialmente para autores que buscan publicar un libro alejado de fórmulas previsibles y más cercano a la experiencia estética.

Una primera obra con vocación de permanencia

Aunque se trata de su primera publicación, Alberto Andrés Castillo Carvajal afronta este debut con una mirada realista y reflexiva. El autor concibe “Manual para morir amando” como un libro de recorrido lento, destinado al boca a boca, a clubes de lectura y a lectores que buscan obras que permanezcan más allá de la novedad.

Las primeras opiniones coinciden en señalar el carácter introspectivo de la novela y su capacidad para desnudar emocionalmente al protagonista sin recurrir al dramatismo fácil. Esa recepción inicial refuerza la idea de que el libro encontrará su lugar con el tiempo, consolidándose como una propuesta de fondo más que de impacto inmediato.

Castillo Carvajal ya trabaja en un nuevo proyecto literario, aún en fase de revisión, con la intención de seguir explorando narrativas donde la forma y el contenido dialoguen de manera orgánica. Su debut no solo marca el inicio de una trayectoria, sino también la aparición de una voz que entiende la literatura como un espacio de observación, cuidado y honestidad emocional.

Con “Manual para morir amando”, el autor quiteño propone una lectura que no se impone, sino que acompaña, dejando al lector frente a una pregunta esencial: cuánto amor queda sin decir, y qué huella deja ese silencio.

 

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