El papa León XIV recibió a la reina Sofía este lunes 8 de junio en la sede de la Nunciatura, donde se ha alojado el Pontífice durante su visita a Madrid. Una breve audiencia que tuvo lugar antes del acto en la catedral de La Almudena, donde visitó a la patrona de la capital y le impuso la Rosa de Oro, una importante distinción vaticana. En este encuentro, que no trascendió hasta horas después, la emérita estuvo acompañada de sus dos hijas, las infantas Elena y Cristina, y tres de sus ocho nietos, Victoria Federica de Marichalar, Pablo y Miguel Urdangarin.
En el tercer día de la visita del Pontífice a Madrid, la emérita, acompañada también de tres de sus ocho nietos, acudió a la sede de la Nunciatura antes del acto celebrado en la catedral de La Almudena
En el tercer día de la visita del Pontífice a Madrid, la emérita, acompañada también de tres de sus ocho nietos, acudió a la sede de la Nunciatura antes del acto celebrado en la catedral de La Almudena

El papa León XIV recibió a la reina Sofía este lunes 8 de junio en la sede de la Nunciatura, donde se ha alojado el Pontífice durante su visita a Madrid. Una breve audiencia que tuvo lugar antes del acto en la catedral de La Almudena, donde visitó a la patrona de la capital y le impuso la Rosa de Oro, una importante distinción vaticana. En este encuentro, que no trascendió hasta horas después, la emérita estuvo acompañada de sus dos hijas, las infantas Elena y Cristina, y tres de sus ocho nietos, Victoria Federica de Marichalar, Pablo y Miguel Urdangarin.
La primera en acceder a la residencia provisional del papa León XIV fue la reina Sofía. “Encantada de conocerle”, afirmó la emérita, visiblemente contenta. A continuación, pasó a presentar a cada uno de sus acompañantes, aclarando que faltaban dos de los hijos de su hija mediana, Juan e Irene Urdangarin. “Esta mañana en el Congreso ha sido tan necesario, tan bonito”, le dijo por su parte la infanta Cristina. Una vez concluida la conversación, llegó el momento del intercambio de regalos. El Pontífice les hizo entrega de unas pequeñas cajas con rosarios bendecidos.
Minutos después, la reina Sofía y León XIV volvían a coincidir a las puertas de la catedral de La Almudena, donde la emérita ejerció como anfitriona de la Casa Real después de que los reyes Felipe VI y Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, acompañasen al Pontífice en los actos principales de su visita a Madrid, en la recepción oficial en el Palacio Real y en la multitudinaria misa que ofreció el domingo en la plaza de Cibeles. Desde la catedral, el Papa hizo su último recorrido en papamóvil por las calles de la ciudad antes de trasladarse en coche cerrado hasta el estadio Santiago Bernabéu, donde se celebró un acto con la comunidad diocesana.

Después de conocer personalmente al Pontífice, Victoria Federica no quiso perderse su último gran acto en la capital española, concebido como una gran fiesta de despedida y homenaje. A la salida, la sobrina del Rey era preguntada por los periodistas: “Ha sido superguay”, se limitaba a responder. “Porfa, de verdad, es que tengo un poco de prisa y no quiero correr”, añadía.
A la multitudinaria misa presidida por el papa León XIV en Cibeles, el domingo por la mañana, también acudieron otros miembros de la familia del Rey: la infanta Elena y la infanta Cristina acudieron con sus hijos —a excepción de Felipe Juan Froilán, que reside en Abu Dabi como el rey Juan Carlos I—.
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