Clemente, con el aval de Madrid y a la espera de diagnóstico: «El toro transmitía peligro pero me dejó expresar mi toreo»

Clemente cuenta con satisfacción del deber cumplido y el aval de Madrid. Se puso de verdad ante la dureza del quinto de Juan Pedro Domecq que lo elevó en vertical manteniéndolo unos segundos eternos en el aire. La providencia impidió que el pitón atravesara la tela interior de la taleguilla pero en la estrepitosa caída se le salió el brazo impidiéndole volver a la cara del toro. Una luxación de codo que sonó a regalo del cielo para lo que podía haber sido. El matador francés, dolorido pero de buen ánimo, espera conocer el alcance exacto de la lesión. «Todo depende de si está tocado el ligamento o no, puede ir de tres semanas a tres meses en función de si hay que operar o si finalmente se descarta. Estoy esperando», explica el rubio torero de Burdeos.

 El matador francés, ya en casa tras la cogida del jueves en Las Ventas, aguarda los resultados para saber si requiere intervención quirúrgica  

Clemente cuenta con satisfacción del deber cumplido y el aval de Madrid. Se puso de verdad ante la dureza del quinto de Juan Pedro Domecq que lo elevó en vertical manteniéndolo unos segundos eternos en el aire. La providencia impidió que el pitón atravesara la tela interior de la taleguilla pero en la estrepitosa caída se le salió el brazo impidiéndole volver a la cara del toro. Una luxación de codo que sonó a regalo del cielo para lo que podía haber sido. El matador francés, dolorido pero de buen ánimo, espera conocer el alcance exacto de la lesión. «Todo depende de si está tocado el ligamento o no, puede ir de tres semanas a tres meses en función de si hay que operar o si finalmente se descarta. Estoy esperando», explica el rubio torero de Burdeos.

La cogida se produjo en una tarde de máxima exigencia. «La corrida fue difícil, se venían por dentro, no salían de los trastos… Vine como pienso que tenía que venir a Madrid». La sensación fue de un importante compromiso, así se lo estaba reconociendo la afición. «El año pasado no me permitió torear bien, este toro transmitía peligro pero me dejó expresar mi toreo. Se ha visto algo de lo que llevo dentro, mi forma de colocarme, de entender el toreo… Pude entregarme sin salirme de mi concepto», rememora orgulloso el francés.

Se había perdido el pitón en la profundidad del muslo, se pensó en un tabacazo por la duración del trance. «Estaba deseando levantarme pero tenía el brazo paralizado, con el brazo fuera. No pude levantarme. Para todo lo que pudo pasar, incluso me acuerdo de la porta gayola, creo que esa tarde estuve protegido».

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